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Opinión | POSDATA

Doctor en Economía

OTAN no, bases fuera

Ya lo ven, yo fui de los que enarboló ese eslogan con la idea de que era así como los izquierdistas proclamábamos nuestra aspiración pacifista. Mientras aún lo abrazábamos, Felipe González se arrancó con un discurso sobre la conveniencia de dejarse de bromas y abrazar los compromisos militares comunes de los países de nuestro entorno, entre los que pretendíamos reentrar en la democracia otrora perdida en una senda, además, de prosperidad. A muchos nos convenció. Yo recorrí Galicia mitineando la propuesta. De veras que me creía la prédica.

Hoy, sin embargo, ya nada es lo que era. Es cierto que la Historia da muchas vueltas y yo, historiador de vocación y oficio, lo tengo asimilado sin desconcierto, pero esta vez es demasiado derrapante la curva. Vuelve a lanzarse la consigna de disolver la OTAN y llevarse de España las bases militares de los EEUU, pero ya no con aspiraciones pacifistas sino todo lo contrario: porque Donald Trump cree que los europeos y tanto o más concretamente los españoles somos desleales cuando no cobardes al rechazar sus iniciativas bélicas unilaterales y, en contra de los valores jurídicos que todos compartíamos hasta su adevenimiento, ilegales.

Esa es la razón de que esta semana mismo haya reiterado que, a su entender, quizá no fuese mala idea disolver la OTAN, dejándonos solos a los desagradecidos europeos, a los que protege y defiende Estados Unidos dice, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Les juro a ustedes que esto no es broma. Lo que Europa recibió de los yankis desde entonces le fue bien cobrado. Ni siquiera el llamado Plan Marshall nos salió gratis. Pero Trump echa las cuentas a su manera.

Eso por lo que hace a los europeos. Por lo de España se completa el eslogan con la proclama de un senador americano amigo y mandado del propio Trump, que añade que, a la vista de nuestra negativa a entrar en una guerra ajena, deberían cerrarse las bases militares americanas sitas en nuestro territorio de soberanía. Les digo que tampoco esto es broma. Lo que si son ambas cosas es la resurrección de nuestro viejo sueño del «OTAN no, bases fuera», pero cantado por el que antes veíamos como enemigo. ¿Se me entiende, no?

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