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Opinión | Tribuna

Economista

Una reflexión sobre la movilidad aérea en Galicia

La movilidad aérea de un territorio como Galicia ha puesto de manifiesto a lo largo de los años que la existencia de tres aeropuertos en lugar de reforzar y ampliar nuestras capacidades vienen a ser una rémora para nuestra movilidad, que es clave para un territorio periférico en Europa.

Tres aeropuertos para una población de 2,7 millones de habitantes, sin perspectiva de crecimiento demográfico y, en contraste, el Norte de Portugal, donde existe un único aeropuerto (Oporto) para una población en crecimiento de 3,7 millones .

Al examinar su evolución en los últimos quince años las cifras son elocuentes ya que mientras en 2.010 los aeropuertos gallegos movían en torno a 4,5 millones de viajeros y el de Oporto 5,3 millones, en el año 2.025 el volumen de pasajeros en Galicia ha sido de 5,5 millones en tanto que el de Oporto ha triplicado la cifra, casi 16 millones.

Los Planes directores de los aeropuertos gallegos realizados por AENA que recogian la previsible evolución de la demanda de los mismos para los próximos años han sido realizados más para justificar inversiones que en estimaciones reales de tráficos de viajeros al no considerar los efectos de la competencia de Oporto, el impacto del TAV, la perspectiva demográfica o el crecimiento de los niveles de renta del territorio de tal modo que los aeropuertos gallegos son todos deficitarios.

En Galicia, existen tres aeropuertos que deben ser considerados pero hemos de constatar su profunda desigualdad, si examinamos sus notables diferencias en su ubicación y su posible radio de influencia; sus capacidades de desarrollo en clave de sostenibilidad medioambiental y económica; sus actuales características y funcionalidades técnicas; su imagen, grado de conocimiento y proyección internacional y su volumen y perfil de viajeros.

Un análisis riguroso de los anteriores aspectos nos llevaría a la conclusión que es el Aeropuerto de Santiago de Compostela el que tendría la posibilidad de ampliar la conectividad de Galicia con Europa y el resto del mundo y, en consecuencia, habría que apostar decididamente por el dejando a un lado localismos estériles que nos lastran como pais.

Por todo ello, entiendo que la orientación de los tráficos internacionales ha de concentrarse en Lavacolla como alternativa gallega a la competencia de Oporto y por las características objetivas ya señaladas con anterioridad. Tanto Peinador como Alvedro deben orientar la captación de nuevos tráficos hacia el mercado nacional posibilitando su conexión directa con las grandes capitales y regiones españolas y, finalmente. ha de plantearse la conectividad mas amplia por carretera, ferrocarril, etc. de los distintos aeropuertos con todas las ciudades gallegas para crear una auténtica red de conexiones fáciles y cómodas que hagan accesible a todos los gallegos los distintos aeropuertos,

En definitiva, analizar el tema desde la óptica del conjunto de la Comunidad Autónoma, y no desde el ámbito local, es el único modo en que Galicia pueda tener un amplio conjunto de conexiones aéreas que la hagan más accesible, y por tanto, más integrada en Europa y el mundo.

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