Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | POSDATA

Doctor en Economía

¡Un horror!

Qué quieren que les diga, entre que remito al periódico una columna y llega el momento de redactar otra, suceden tantas cosas con respecto a la guerra que no me da tiempo a meditar sosegadamente en lo que he de decirles. Quizá porque, visto lo visto, ya poco más hay que decir que no sea pronunciar maldiciones sobre los que la han provocado. ¡Mil veces sean malditos!

Sin embargo, quedarse callado puede y debe considerarse un comportamiento tolerante con los que empuñan las armas antes que las azadas, queriendo buscar muerte antes que cultivo. Yo, desde luego, me niego a no dirigirles condena. Y cuanto más rico y poderoso sea el combatiente, más denodadamente los condeno. Ellos saben mejor que nadie lo que están haciendo, así que también tienen más culpa de la que nadie pueda tener.

Y yo, español y europeo, enraizado pues en guerras, creía, inocente, que por lo menos en esas latitudes habíamos aprendido la estupidez con que se inician las guerras y la irresolución con que se acaban. Ninguna tiene justificación ni da de si soluciones definitivas a nada.

Fíjense: se hicieron guerras en Irak, Líbano, Afganistán, Libia y ahora, entre otras, ¿pueden decirme si en alguno de esos países ha emergido un país mejor que el que feneció en el campo de batalla? Lo mismo sucederá ahora con Irán: nunca resurgirá de la batalla siendo mejor de lo que ahora es. Desde luego que no entre los vencidos que haya, que guardarán en su pecho el odio que reclama venganza.

Por todo eso que les digo, no tengo esperanza alguna en que broten buenos frutos en el campo devastado, ni siquiera cuando se callen las armas. Lamento ser tan pesimista. Pero pónganse en mi sitio y pregúntense si habrá alguien que con sentido común y criterio honrado se atreva a proclamarse vencedor de esas conflagraciones que he citado, incluida la que aún está en curso. Hay que ser muy imbécil para darse por satisfecho en ninguna de ellas.

Y pensar que con algunos de los combatientes hemos compartido historia y compartimos cultura… es para arrepentirse de haberlos conocido.

Tracking Pixel Contents