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Opinión | NOTAS DE ACTUALIDAD

Catedrático de Arte

En el Jubileo franciscano del 2026

León XIV proclamó un Año Jubilar Franciscano extraordinario el 10 de enero del presente año con motivo del 800 aniversario de la muerte de San Francisco de Asís. Se aplica a quienes visiten en peregrinación iglesias, conventos o sitios de culto franciscano lo que, en clave compostelana, convierte en lugares que cumplen tal circunstancia a las iglesias de San Francisco, Santa Clara y la Tercera Orden, tres espacios que nos invitan especialmente a su visita en esta Semana Santa y, por supuesto, a lo largo de todo este tiempo jubilar.

El franciscanismo celebra, además, con especial fervor, en Santiago, aquellas procesiones de este tiempo de Pasión que tienen que ver con sus espacios de culto: la de la Entrada del Señor en Jerusalén - o de «la Borriquita»-, el domingo de Ramos; la de la Oración en el Huerto y del Prendimiento, el martes; la de la Santa Cena, el jueves; la de Cristo Resucitado, el domingo... De este modo, sin pretenderlo, el Campillo de San Francisco es, entre nosotros, en cierto modo, el epicentro de estos días festivos.

Cada paso, recorriendo cualquier rincón de Compostela, es, por lo demás, una llamada al recogimiento, a la oración, y a la búsqueda, si se quiere, de esa paz interior tan necesaria en un mundo en el que la disputa reina ahora por doquier, en un ambiente singularmente crispado. En este contexto la Semana Santa nos dice que a la Muerte le sigue la Resurrección, lo que lleva a convertir a estos días en un tiempo de Esperanza.

Momentos éstos, además, para recordar a aquel pobrecillo de Asís que sintió como nadie el dolor del Señor haciéndolo, también, suyo. Ochocientos años después, está, en lo que ha vivido y enseñado, más presente que nunca entre nosotros. Su mensaje, con la paz y el amor como banderas, proclamadas desde un ejemplar espíritu de fraternidad, es una llamada a todos, a que compartamos mucho más de lo que es un simple entendimiento. León XIV, en su carta a los Ministros Generales de la Conferencia de la Familia Franciscana, fechada el 8 de enero, expresa el deseo de que Francisco de Asís infunda «en todos nosotros la alegría y la armonía perfecta». Que así sea.

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