Opinión | GLOBAL-MENTE
¿Servicio militar obligatorio? Nein, danke
Revuelo y resquemor en Alemania por una hipotética vuelta de la mili. El viernes santo el diario Frankfurter Rundschau publicó una cláusula de la Ley de Modernización del Servicio Militar aprobada por el Bundestag en diciembre, en la que nadie había reparado.
Desde su entrada en vigor en enero, todos los varones alemanes con 17 años cumplidos deben pedir permiso a la Bundeswehr (el Ejército federal) para salir del país por un período superior a 3 meses y así hasta los 45 años. La disposición data de la guerra fría pero entonces solo se podía aplicar en situaciones de tensión. Ahora ya no. Para calmar los ánimos el ministerio de Defensa asegura que los permisos se darán sistemáticamente.
Además desde enero los jóvenes reciben un cuestionario del Ejército, al que deben responder sí o sí, acerca de su interés en ser soldado, su estado de salud y su nivel educativo. Los nacidos en 2008 y después tienen que pasar un examen médico militar, y esto mosquea en un país con una arraigada cultura pacifista.
El Gobierno de coalición del canciller Merz quiere que la Bundeswehr tenga un registro actualizado de eventuales reclutas en vista del contexto de inseguridad para Europa creado por Putin y Trump. Merz ambiciona obtener el mayor ejército convencional de Europa y para eso necesita reclutar 80 000 nuevos soldados y disponer de 200 000 reservistas en 2035. Y así se comprometió con la OTAN. Después de flexibilizar el «freno de la deuda» inscrito en la Constitución alemana, el Parlamento aprobó asignar 500 mil millones de euros a la defensa, y ahora hay que convencer a los jóvenes para que se apunten a la mili.
De momento el servicio militar en Alemana sigue siendo voluntario, dejó de ser obligatorio en 2011 con Angela Merkel; además la objeción de conciencia está inscrita en la Constitución sin que se pueda reclutar a los objetores ni siquiera en tiempos de guerra.
El ministro de Defensa Boris Pistorius (SPD) consiguió -en contra de la CDU-CSU- que la nueva ley mantenga el alistamiento voluntario con incentivos a los reclutas como una paga mensual de 2.600 euros brutos y una ayuda para sacar el carné de conducir. Curiosamente, Pistorius contó con el apoyo decisivo de los Verdes, que a cambio obtuvieron que un eventual servicio militar obligatorio, caso de que no llegar a los 80 000 soldados adicionales en 2035, tenga que ser aprobado por el Bundestag.
Pero los Verdes se dejaron algunas plumas en el empeño, la inclasificable líder socialconservadora Sahra Wagenknecht les reprochó haber renunciado a sus orígenes pacifistas aunque en realidad eso ya ocurrió hace tiempo. Los Verdes comenzaron su transición del pacifismo hacia el «realismo estratégico» en 1999 cuando siendo Joschka Fischer ministro de Exteriores, apoyó los bombardeos de la OTAN en Serbia para evitar un genocidio de los albano-kosovares. La invasión rusa de Ucrania asentó el giro definitivo de los Verdes hacia el rearme de Alemania y Europa con la entonces ministra de Exteriores Annalena Baerbock, tenaz partidaria de enviar tanques Leopard a Ucrania cuando nadie en Berlín se atrevía.
Atrás quedan aquellos jóvenes alemanes que en los 70 y 80 paseaban por Europa con la pegatina Atomkraft? Nein, danke.
Ahora sus nietos temen la vuelta de la mili obligatoria. Hoy son ellos quienes dicen: Wehrpflicht? Nein, danke.
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