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Opinión | ON-OFF

Periodista

Mujeres que mandan aquí

Hubo un tiempo no tan lejano, década de los 90, en que salvo el pazo de Raxoi, en las principales instituciones con sede en Santiago reinaban sólo hombres, naturales de la provincia de Lugo, y casi todos de A Terra Chá. La circunstancia era recurso fácil para los medios de comunicación en tiempos de escasez noticiosa. El caso es que, cualesquiera que fuese la causa, la capital de Galicia vivió el período de mayor esplendor desde los tiempos del mítico Xelmírez. Hoy, treinta años después, la situación, en lo que se refiere a género y procedencia ha mudado drásticamente. Y en otros aspectos, también.

Con la llegada de Rosa Crujeiras al sillón rectoral de la USC deja de ser noticia lo de «primera mujer que accede al cargo». Es un hito, un hecho histórico. Una institución más que quinto centenaria estuvo regida por casi 200 hombres. Es también la primera en Galicia, aunque las universidades de A Coruña y Vigo en longevidad no admiten comparación.

En los años 90 estuvieron al frente de la USC Ramón Villares y Darío Villanueva, chairegos ambos. Fue la época del Gallaecia Fulget. El primero sería después, además de concentrar otras muchas responsabilidades, presidente del Consello da Cultura Galega; y Villanueva, lo mismo en la Real Academia Española de la Lengua. A la actual rectora le precedió otro lucense, Antonio López, quien en su amplio currículo figura el de conselleiro Maior de Contas. Pienso que los tres, pesos pesados en sus oficios, hicieron un buen trabajo para el que habían sido elegidos. No los fueron por razón de sexo o procedencia. Como tampoco Crujeiras. Sus méritos son más que notables. No por ser mujer. Lo eran todas las candidatas.

Desde fuera del perímetro, a través de los medios de comunicación, seguí con interés la campaña electoral. Me sorprendió, tal vez por profano en la materia, algo que no recuerdo de anteriores comicios: la intensidad de la confrontación. Me pareció más propia del ámbito político que del académico. También, en mi ignorancia, del escaso apoyo que recibió la candidatura considerada próxima al nacionalismo aunque alguien, buen conocedor del asunto, me explicó que las dinámicas en la USC eran otras. Queda desearle a la histórica nueva rectora y su equipo que acierten en el buen gobierno, sin que aflore la añoranza de tiempos pasados.

En el Arzobispado pastoreaba en los primeros años de la finisecular década el villalbés monseñor Rouco. Hoy guía el rebaño un ourensano, monseñor Prieto. Desprende buenas vibraciones. No se espera, a corto ni medio plazo, a ninguna fémina en lo alto de la jerarquía. Su reto principal no es el Año Santo de 2027, ni que venga este Papa valiente que se atreve con Trump. La Iglesia necesita vocaciones.

En la Xunta señoreaba Fraga, siareiro del Racing Villalbés para más señas, y en el Parlamento, primero fue Victorino Núñez, natural de Quiroga, y después otro villalbés, García Leira. Dos mujeres por medio, la ourensana Dolores Villarino y la pontevedresa Pilar Rojo, dieron paso al actual, Miguel Santalices, también de la terra da chispa. La presencia femenina no es novedad en la Cámara, sí sería en la Xunta. Rueda tiene posible recambio en la sarriana Pontón, aunque el gen lucense no cotiza hoy al alza como vemos. Sería la primera mujer en presidir el gobierno de Galicia, no así en España donde ni se las espera.

En la CRTVG, hoy CSAG, lideraba entonces el chairego Paco Campos. Fueron los años de expansión y grandes audiencias. La Compañía constituía, para Víctor Freixanes en 2001, «logo do Estatuto, o feito máis relevante da vida política galega das últimas décadas». A Concha Pombo, compostelana de raíces dubresas y primera mujer al mando, le toca recuperar el nivel que se desprende de la cita de Freixanes y que, entre otros aspectos, deberá reflejarse en las audiencias.

En Raxoi, desde el siglo pasado el bastón de mando nunca lo tuvo un santiagués. A la actual y primera alcaldesa, Goretti Sanmartín (A Estrada), habrá que evaluarla dentro de un año, pero ya podemos adelantar que nada que ver con la década dorada de los 90. Si embargo, al igual que con Rueda, hay alternativa en el otro sexo. El compostelano Verea está al acecho.

En fin, como estamos en una Ciudad Santa apelo al dicho bíblico, actualizado, sobre los falsos profetas: «Por sus frutos las/los conoceréis».

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