Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | GLOBAL-MENTE

Periodista

Dilema, reformar o ampliar la UE

Dilema, reformar o ampliar la UMontenegro, Albania, Moldavia y Ucrania encabezan la lista de países candidatos a la adhesión a la UE, una ampliación con el horizonte puesto en 2030, aunque con particularidades para cada caso. Sería la mayor ampliación de la Unión Europea desde la gran expansión hacia el Este de 2004 con la llegada de diez nuevos países. Para la Comisión Europea continuar ampliando la UE sigue siendo pertinente porque ha traído prosperidad, democracia y seguridad al continente. Argumenta que la economía del bloque creció un 27% desde 2004 y que el comercio internacional del mercado único europeo -el mayor del mundo- generó 5 billones de euros en 2023.

Pero ahora el principal acicate para la integración de más países es la seguridad. En palabras de Kaja Kallas “la ampliación es el antídoto contra el imperialismo ruso y una señal de que el proyecto multilateral más ambicioso de la historia, la Unión Europea, ha llegado para quedarse”. La jefa de la diplomacia europea puso el dedo en la llaga: la UE se enfrenta a una nueva realidad geopolítica que amenaza su propia existencia si no toma medidas. El abandono de EEUU y su connivencia con Rusia en la guerra de Ucrania, la penetración rusa y china en los Balcanes occidentales y el acoso híbrido de Rusia en el Báltico son señales mas que alarmantes.

La ampliación se presenta pues, como una evidencia pero también tiene sus riesgos, el más peligroso es abrir las puertas de la ciudadela europea al caballo de Troya. Escaldada por la obstrucción sistemática practicada por el húngaro Viktor Orbán, la UE quiere curarse en salud para impedir que futuros miembros la boicoteen y debiliten desde dentro, la peor de las pesadillas. La UE tuvo que esgrimir el artículo 7 -suspensión del voto- del Tratado de la Unión para intentar doblegar a Orbán, por entre otras razones, el uso abusivo y desleal que hacía del derecho a veto para bloquear las ayudas a Ucrania, las sanciones contra Rusia y el proceso de adhesión de Ucrania y Moldavia que es anatema para Moscú.

El quid está en el principio de unanimidad y el derecho de veto de los Estados miembros, ambos destinados a preservar la soberanía de cada uno de ellos en áreas sensibles como la política exterior, la fiscalidad o la adhesión de nuevos Estados, entre otras. Ahora, con la experiencia adquirida y ante la perspectiva de una nueva ampliación, ponen a la UE ante una disyuntiva: reformar las reglas internas antes de ampliar o al revés.

¿Cuál de las dos opciones es más urgente?

La respuesta difiere según la posición geográfica de los países dentro de la UE y su cercanía a la amenaza rusa. Los países del Báltico y de Europa Central y del Este son los que más prisa tienen por sentirse más seguros con la ampliación. En cambio los occidentales, con Francia y Alemania a la cabeza, son más cautos.

Para sortear la disyuntiva comienza a perfilarse una fórmula intermedia, una integración de 2/3. Los tratados de adhesión de los nuevos países garantizarían todos los beneficios de la integración pero mantendrían diferidos los plenos derechos de voto (y veto) hasta después de la reforma del proceso interno de toma de decisiones de la UE.

Problema: crear ciudadanos de segunda dentro de la UE lo que contradice el derecho fundamental a la igualdad. Un dilema en toda regla que ha de servir de espoleta para que la UE siga reinventándose sí, pero sin traicionar su alma.

Tracking Pixel Contents