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Opinión | POSDATA

Doctor en Economía

Esto va mal

Así te lo digo, Alberto: esto va mal. Están a punto de caer unas elecciones con la mitad de los españoles pensando que Pedro Sánchez es un mal hijo y tú una mala persona. Te lo trabajaste a pulso. Lo de él lo repetiste ya no sé cuantas veces y de lo tuyo, oye, son las formas. No me lo niegues: en el último debate celebrado en el Congreso de los Diputados hasta le nombraste el padre a unos cuantos. Hombre, eso no se hace.

Y a ver cómo salimos de esta. Ponte: pides que nadie vote a Sánchez de manera tan exagerada e incorrecta que puede que tampoco nadie te quiera votar a ti. A uno por perverso y a otro por maleducado. ¡Ya me dirás! España sin líderes se queda que la puedan conformar! Un desastre, vamos, pues ni con uno ni con otro tendrían consuelo nuestras penas. Rompiste la baraja.

A lo mejor hay que hacerle caso a esa nueva amiga tuya, la que habla en nombre de Puigdemont, que propone que Sánchez no vuelva a ser el candidato electoral socialista; yo añadiría que tampoco lo seas tú por el Partido Popular. Quitar a uno pero que se quede el otro no estaría bien visto. Pareciese como si tú dieras un golpe, ¿me entiendes? Los dos o ninguno. Los socialistas, desde luego, no pasarían por el aro.

Y ojo, cuidado, que yo no quiero que hagáis eso, que me parece ya no digo que un despropósito sino más bien una estupidez. No está bien condenar tan groseramente a los demás. Sobre todo, cuando en este país nuestro y en este maldito momento a los inocentes se les puede contar con los dedos de una mano.

Ahora bien, puestos a tener ocurrencias, yo propongo que Pedro y tú os mostréis dándoos la mano y prometiendo a los españoles, con sonrisas y cariños, que ya os vais a portar bien, con respeto mutuo, diciendo «sea usted demócrata, vote a quien quiera, los dos estamos comprometidos con España, con la misma legitimidad y ese mismo respeto». Estúpido vuelve a ser, pero al menos también sería gracioso. No hay mal que por bien o venga. ¿O bien por mal? No lo sé, pero me da igual. ¡Imagínate que fuese creíble! Tontería, sí, y gracioso también. Hace demasiado calor y se me va el sentido.

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