Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Políticas de Babel

Profesor universitario

Después de la temida PAU

Terminó la temida PAU, y el estudiantado, a la espera de las calificaciones definitivas de la convocatoria extraordinaria, debate ya su futuro con el asesoramiento de familias y amistades. Este año en Galicia, como en tantas otras comunidades, a los nervios propios de la prueba se unieron algunas polémicas en ciertas asignaturas. Tras la tormenta vendrá la calma, que deberá ir acompañada de la preceptiva reflexión sobre posibles errores humanos y aspectos, o procedimientos, mejorables. Lo que sí tenemos claro muchas familias y profesionales de la educación es que nunca deberían politizarse temas tan relevantes para nuestra sociedad como la educación o la sanidad, por poner dos ejemplos.

El estudiantado que se ha sometido y ha superado la temida PAU se enfrenta ahora a la decisión de elegir estudios y futuro profesional. La cuestión no es baladí, ni para la juventud ni para sus familias. Proliferan las noticias sobre la elección de los mejores expedientes, los ránquines de las universidades más prestigiosas, el coste de los estudios, las notas de corte, y las titulaciones con, supuestamente, un mayor grado de inserción laboral. Este bombardeo informativo puede eclipsar la verdadera tarea que aguarda al estudiantado, que es reflexionar seriamente sobre sus capacidades y habilidades; y, sobre todo, sobre su vocación.

Sorprende comprobar cómo hay progenitores que proyectan sus deseos, sus frustraciones, o sus aspiraciones, en sus descendientes. Aunque es humano y bienintencionado, a veces no somos capaces de calcular el alcance de este tipo de actitudes, que no siempre coinciden con las capacidades y la vocación de hijos e hijas. En primer lugar, sigue prevaleciendo en muchas familias la consideración de que el estudiantado que haya superado la PAU tiene que acceder necesariamente a la Universidad, a pesar de que existente una oferta de estudios de Formación Profesional atractiva, variada y con gran proyección de futuro. En este sentido, los docentes observamos que no todo el estudiantado que supera la PAU tiene vocación universitaria. Afortunadamente, en España son cada vez más los casos de familias y jóvenes que se interesan e informan sobre una alternativa que, poco a poco, consolida un valor y un prestigio ya habitual en muchos países europeos.

En segundo lugar, está la elección del grado universitario a cursar. En nuestro país no acabamos de superar una serie de prejuicios que afectan a ciertos itinerarios y titulaciones, hasta el punto de saturar una serie de carreras atendiendo más a modas que a un genuino interés, o a las competencias reales de los aspirantes. Estos días diferentes medios de comunicación publican artículos sobre supuestas carreras con mayores salidas profesionales, y otras con un menor índice de paro, como si la inserción laboral dependiera únicamente de las demandas de la sociedad (un factor a tener en cuenta), pero que siempre estará sujeta a que el estudiantado consiga completar esos estudios; y, más aún, a que encuentre ahí su vocación y satisfacción personal.

En definitiva, los progenitores somos quienes mejor conocemos a nuestros hijos e hijas, y está bien que sepamos aconsejar y orientar también en este aspecto, como en tantas otras facetas que afectan a su vida y su futuro. Es nuestra responsabilidad. Pero esta tarea debemos ejercerla, por mucho que nos cueste, reflexionando pausada y conjuntamente con nuestros jóvenes; y asumiendo que, al igual que nosotros podemos equivocarnos a la hora de aconsejarles, también ellos y ellas tendrán derecho a rehacer su trayectoria si a lo largo de la misma surgieran obstáculos o imprevistos.

Tracking Pixel Contents