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Opinión

Puigdemont volverá para perder

Puigdemont.

Puigdemont. / Archivo

En la etapa final de los sucesivos Gobiernos españoles, su único alivio les llega del siempre sospechoso extranjero. Pedro Sánchez ya solo gana batallas en el Mundial de Fútbol de Estados Unidos y en el Europeo de Justicia de Luxemburgo. La ley de amnistía a los independentistas catalanes se ajusta según sentencia continental a la «reconciliación», una palabra incompatible con la actualidad española, que requeriría de una pacificación semanal. El PP rezonga pero respira aliviado, ante otra papeleta que le deja resuelta el PSOE antes del traspaso de poderes. De hecho, Junts vota más a menudo en la actualidad con PP/Vox que con el supuesto presidente del Gobierno al que invistió, y que le reprocha su abandono desde la tribuna.

El vencedor absoluto de la sentencia europea es Carles Puigdemont, salvo que ha pagado su perdón aplazado con una década de destierro. Por no hablar de que su partido experimenta una caída libre en las elecciones catalanas y españolas, reemplazado por la pujante Aliança Catalana. El expresident de la Generalitat regresará a Cataluña como un líder en retroceso. Con un futuro menos que incierto, vuelve para perder.

A quienes tampoco confían en el anónimo TJUE, conviene recordarles que Israel ha cultivado como líder de Irán al expresidente Ahmadineyad, sin duda el campeón antisemita más radical de este siglo. La política crea extraños compañeros de cama, por lo que conviene juzgarla antes por sus efectos que por sus contenidos. La sentencia luxemburguesa no valora tanto la reconstrucción de España como la reformulación de Europa tras guerras mortíferas. La casualidad ha querido, tal vez, que el alivio para la Moncloa venga empañado por la confirmación del procesamiento con jurado a Begoña Gómez. El Gobierno deberá aclarar su descalificación selectiva de jueces y, si el Supremo de Marchena insiste en que liquidó el ‘procés’ mediante la condena a cien años de cárcel a sus dirigentes, nada más atinado que corroborarlo amnistiando al trasnochado Puigdemont.

Fuente: Diario de Mallorca

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