Opinión | Firma invitada
M. Rajoy
Estos días causó un cierto revuelo el artículo de M.Rajoy en un diario digital en el que decía que la selección de Francia era muy buena pero «sin franceses». Varios ministros franceses tacharon de racistas esas afirmaciones mientras que otros simplemente las calificaron de estúpidas. Toda la oposición francesa, incluida Le Pen, criticaron duramente al artículo. También el Gobierno español hizo duras críticas. Algunos esperaban que M.Rajoy se disculpase, pero en lugar de eso, en otro artículo no solo no lo hace sino que hecha las culpas del revuelo al Gobierno español, ignorando que las críticas más fuertes han sido por parte de todo el arco parlamentario francés.
Francia lleva muchos años integrando gente de muy variada procedencia, desde Marie Curie, premio Nobel, de origen polaco, hasta Anne Hidalgo, ex-alcaldesa de París, de origen español. Cientos de miles de españoles, algunos republicanos y otros simplemente emigrantes, se sienten integrados es Francia, incluyendo algunos jugadores de la selección francesa. Por eso es muy sensible a que un superficial, dentro de su ignorancia, se atreva de opinar sobre ello.
En España, el presidente Rueda en tono exculpatorio dijo que simplemente eran una muestra de la retranca gallega, confundiendo la ironía inteligente, con la ignorancia paleta.
El que escribe este artículo, debía estar agradecido a M.Rajoy, porque gracias a él ganó una cena en una apuesta. Con motivo de la capitalidad europea de Santiago en enero del año 2000, hubo un concierto inaugural a cargo de la Orquesta Filarmónica de Londres bajo la batuta de Bernard Haitink. Antes de empezar el concierto, comenté con un amigo, que viendo que muchos de los asistentes no eran los que usualmente frecuentaban los conciertos, probablemente habría aplausos entre los movimientos de la sinfonía, rompiendo la concentración de los músicos. El amigo me criticó por decir aquello, apostándose una cena a que me equivocaba. Mi amigo perdió la apuesta, indignándose porque el primero que empezó los aplausos fue M.Rajoy, entonces ministro de Educación y Cultura que presidía el concierto. M.Rajoy, aunque fuese la primera vez que iba a un concierto de música clásica, podría prudentemente haber esperado a ver qué hacía el público. Sin embargo no lo hizo porque su comportamiento pensaba que era el normal.
En una entrevista con motivo de unas elecciones decía que el único periódico que leía todos los días era el Marca, que no tenía ningún libro en la mesilla de noche, y que tampoco había leído ninguno en los meses pasados. El pensaba que eso era lo normal.
Él consideró normal ganar más de doscientos mil euros todos los años, como lo hacían varios de los dirigentes del Partido Popular, porque como registrador de la propiedad podría ganar más. No tuvo necesidad de preguntarse de dónde venía ese dinero, o a lo mejor no se lo preguntaba porque lo sabía. A raíz de la Gurtel y de los papeles de Barcenas, tampoco el juez consideró oportuno de preguntar a M.Rajoy quién era M.Rajoy (el mismo juez que después imputó al fiscal general del Estado). Ahora, M.Rajoy seguirá dando lecciones sobre corrupción, exhibiéndose en foros y mostrando su cultura, la cultura de un hombre «normal».
- Las mejores orquestas de Galicia se reúnen a media hora de Santiago esta semana: Panorama, París de Noia, Los Satélites y Olympus en una fiesta de cinco días
- Borja Verea aspira a gobernar Santiago en 2027: «Un alcalde ten que ser útil»
- Ni Ensanche ni Casco Histórico: los barrios de Santiago en los que el alquiler se come casi la mitad de la renta familiar
- 50 familiares, varias generaciones y un mismo apellido: la familia Blanco vuelve a reunirse en A Estrada
- Una sola inyección para frenar la pérdida de visión: el nuevo tratamiento contra la degeneración macular
- Nace una nueva comisión de fiestas en Santiago para 'facer cidade': 'Queremos recuperar ese espíritu das grandes festas populares
- La orquesta gallega que sale al escenario sin saber qué canciones tocará: 'El público decide la verbena
- “Padrón es el pueblo donde más vendemos”: madrugones, tradición y oficio en el mercado dominical
