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Opinión | Firma invitada

Profesor emérito de la USC

75 años del Cottolengo

Esta semana se celebra los 75 años de existencia del Cottolengo en Santiago, institución creada por las religiosas servidoras de Jesús del Padre Alegre, dedicadas al cuidado de personas con enfermedades crónicas incurables, muchas de ellas sin capacidad para servirse ellas mismas. Actualmente, las religiosas, conjuntamente con 21 profesionales, cuidan a 46 enfermos. Salen adelante gracias a subvenciones, a donativos y a voluntarios. Cuando se visita el Cottolengo, se constata que las religiosas son plenamente felices, lo que incita a pensar que debe ser verdad en lo que creen, porque sino no tendría sentido su labor. También se verifica que quién da sin interés propio, recibe, y, si da mucho, recibe mucho.

El nombre viene del fundador Giuseppe Cottolengo, que fundó la primera casa de acogida en Turín en el siglo pasado, siendo canonizado en 1932. En España, la continuación de su obra fue llevada a cabo por el jesuita catalán Jacinto Alegre alrededor de los años treinta.

En Santiago hay diversas instituciones religiosas dedicadas a ayudar a los más necesitados como el Centro Cultural Juan XXIII, regido por los franciscanos, y la Cocina Económica, por las hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y Luisa de Marilac. La Cocina Económica está en Santiago desde 1891 y da de comer y cenar a muchas personas, hasta 200 en algunos días. Cuenta con subvenciones públicas además de donaciones. En las dos instituciones colaboran gratuitamente varios voluntarios.

Además de estas instituciones, la Iglesia en Santiago, a través de Cáritas, se ocupa de personas necesitadas quienes sin su ayuda sería más difícil su subsistencia. A parte de las personas que viven en Santiago hay dos instituciones católicas que dentro de sus limitaciones ponen en marcha acciones de ayudas a países subdesarrollados, Manos Unidas y Entreculturas, regida por los jesuitas.

Todo este esfuerzo por parte de la Iglesia se une al de otras oenegés que también sus objetivos son la ayuda a necesitados, en varias de ellas colaboran católicos. Tanto en Santiago como en el resto de España hay una colaboración mutua entre ellas, dentro de la autonomía de cada una.

La Iglesia católica apenas hace propaganda de las muchas acciones que hace, quizás porque sabe que lo que de tu mano derecha no debe conocerlo tu mano izquierda, y quizás por eso, su labor en beneficio de los pobres es desconocido por el gran público. El papa León XIV, en su viaje a España, visitó a varios de estos centros de ayuda a los más necesitados, visualizando el papel del cristianismo, al lado de los pobres.

La celebración de los 75 años del Cottolengo, es una oportunidad para agradecer y felicitar a las religiosas por su trabajo, felicitación extensiva a los 46 enfermos.

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