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Opinión | POLÍTICAS DE BABEL

Profesor universitario

Empresas chinas que aportan mucho

No hay nada que no se pueda hacer hoy día mejor, más rápido, y más barato, que en China. De hecho, cuando escucho hablar de cuánto ha avanzado el gigante asiático con el conocimiento adquirido en aquellos países en los que ha ido consolidando su presencia, no puedo por menos que señalar que hablamos de un pasado que ya casi suena remoto. Hoy día somos nosotros los que debemos aprender de ellos, de su tecnología y de sus capacidades industriales. La investigación, el desarrollo y la innovación se abren camino en Asia a pasos agigantados tanto en sus prestigiosas universidades, como en sus punteros centros de investigación y, sobre todo, en unos conglomerados empresariales que cuentan con la participación y el apoyo directo del Estado.

China no viene a Europa a espiar nuestro parsimonioso y deficiente desarrollo industrial; ni tampoco nuestro desordenado desarrollo militar o armamentístico. Hoy día los satélites y las nuevas tecnologías de comunicación ya le aportan toda la información que desea, sin necesidad de una presencia física en un enclave determinado. Otra cosa es que le interesen emplazamientos estratégicos en términos comerciales y de infraestructuras. Lugares que, además, le permitan controlar el tráfico marítimo de varios países a la vez. También sitios que cuenten con una industria auxiliar o similar a la que pretenden implantar, con todos los lógicos beneficios fiscales, arancelarios y aduaneros resultantes de elaborar la mayor parte del proceso de fabricación en el lugar elegido.

Además, conviene recordar que la República Popular siempre llega buscando estabilidad política y de mercado, así como esa seguridad jurídica que su propio Estado, paradójicamente, no puede aportar a quienes, llegados desde el extranjero, pretenden invertir en su país. Tal es así, que todavía hoy para emprender en China es necesario tener un socio asiático que avale la inversión y la viabilidad de la nueva empresa. En este sentido, también nosotros deberíamos hacer lo mismo; más que nada, para conocer de primera mano su modo de proceder y de trabajar. De hecho, si China va por delante en tantos sectores, es porque nuestras empresas llevan tiempo fabricando en Asia, aprovechando las ventajas laborales y económicas del gigante asiático; y, al tiempo y, curiosamente, por tanto, desvelándole todos nuestros secretos industriales y de producción.

En Europa fabricamos coches, sí; pero el software y las baterías que soportan nuestros automóviles son de origen asiático desde hace años; y mucho más avanzados que los que nos puedan aportar incluso los grandes conglomerados norteamericanos. Lo que deberíamos hacer, pues, no es tanto temer por la presencia de la industria china entre nosotros en sectores que consideramos estratégicos desde un punto de vista económico e industrial, cuanto asegurarnos de que tendremos la oportunidad de aprender cómo son capaces ya de fabricar coches con una tecnología mucho más eficiente, con un software más desarrollado, y con baterías que doblan en resistencia y capacidad a las europeas y estadounidenses. En todo caso, cuando el Gobierno de España colabora abiertamente con la Xunta de Galicia para atraer la inversión del grupo chino de propiedad estatal SAIC Motor, se da por hecho que ambas Administraciones, además de las de Ferrolterra y As Pontes, ejecutaran, como asegura el presidente Alfonso Rueda, todas las salvaguardias y los controles especiales de seguridad (“condiciones operativas”) que sean necesarios, incluso para proteger los intereses del Arsenal Militar de Ferrol (puerto clave de nuestra Armada), o del astillero Navantia.

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