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Opinión | Posdata

Doctor en Economía

Atento a la regla, Alberto

Alberto, aquí estoy otra vez. Perdona que te de tanto la vara, pero es que creo que debo decirte algo en lo que pudiera ser que no hayas reparado debidamente. Mira, ponte en el caso de que, mediando elecciones, logres acceder a la presidencia del gobierno. Pues ahí estamos: una parte de los votos que te llevases serían, bien a la vista está, más contra Sánchez que a tu favor. Al fin y al cabo, son los que tu mismo andas pidiendo desde que empezó esta legislatura: «Hay que echarlo» ¿Por qué? Porque sí. Pidiendo eso que digo: votos en contra.

También habría papeletas presentadas a favor de Pedro que, en realidad, más que para su buen provecho lo serían contra ti. «Votemos a Pedro, que viene Alberto». «¿Es tan malo?» «Si, si, y si viene con Abascal peor».

¿Te das cuenta de lo que te quiero decir? Si restas de tus votos los que en realidad no serían para ti sino contra Sánchez y de los suyos los que tampoco serían para él sino contra ti, pudiera resultar que, si se contasen de otra manera, pudiera ser que tuvieses más en contra que a favor. Pero, tranquilo, los votos se cuentan sin entrarle en las entrañas.

Contándose como se cuentan, podrías lograr los votos suficientes para formar gobierno. Pero el gobernar, oye, pide dos cosas que si que están en las entrañas del voto: que unos electores, los que te votaron, y que todos, también los que no, te guarden el debido respeto, reconociendo la legitimidad de tu nombramiento, justo lo contrario de lo que tú haces con Sánchez. Una cosa son las críticas y otra las deslegitimaciones. Es la democracia, Alberto. Todo tiene su límite.

Nunca le podrá ir bien a un país en el que los lideres del gobierno y de la oposición no se respetan. Más que un país serían dos, delimitados por fronteras, y peor aún si mantuviesen disputas pendientes acerca de su respectiva identidad. Su independencia. Su soberanía. Ya sabes. La historia es larga. Y terca, maldita sea, y terca.

Anda, hazme caso, atento a la regla: encabezando el gobierno o estando en la oposición, el respeto mutuo delimita la democracia. No te salgas.

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