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Cartas al Director

26.03.2020 
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El valor de la familia

"Ahora mismo estamos sumergidos en un tiempo de separación física porque así nos lo imponen los acontecimientos. En circunstancias normales, disfruto muchísimo de la compañía de mi marido, mis hijos y de mis ventiséis nietos pequeños ya que el mayor tiene tan solo 14 años.

La situación actual nos lleva a comprobar nuestra pequeñez y limitación, quizás antes oculta tras la vorágine del día a día. También nos lleva a la reflexión, a mirar las cosas desde otra perspectiva y a dar a la familia y amigos el valor que realmente deben tener para nosotros.

La familia es el núcleo esencial y vital que personaliza a cada ser humano y estos deben ser unos días de especial generosidad ya que el egoísmo es el aislante del amor. Llegar al hogar significa ponerse las zapatillas, sonreír, descansar y pensar en primer lugar en las personas que viven a nuestro lado. El cariño y la dulzura en el trato son un bálsamo para el corazón que nos ayudarán a ser más felices estos días y siempre.

"La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro, precisamos que toda la familia viva feliz" (Santa Teresa de Calcuta- Nobel de la Paz).

Milu Magdalena Rodríguez Vigo

El virus

Llegó el coronavirus a España y una sensación de impotencia y temor alcanzó a la sociedad entera. Las ciudades y los pueblos se han convertido en lugares fantasma donde han cerrado bares, restaurantes, cafeterías y el pequeño comercio. Parece que la vida se ha detenido al paso del coronavirus, como sucedía en los pueblos del lejano oeste cuando llegaba un famoso pistolero en busca de bronca.

Un microscópico virus trae de cabeza científicos y mandatarios del mundo entero y mientras no se acierte con la vacuna adecuada los españoles y los inmigrantes que viven con nosotros han de encerrarse en casa para que el virus no siga expandiéndose. Aunque naturalmente lo primordial es salvar las vidas de todos, el socavón económico va a ser de película, pero la vida es así, tan sorprendente como impredecible. Ánimo a todos, pues más temprano que tarde se conseguirá acabar con esta pandemia como sucedió en otras ocasiones.

Muchos no saben como pasar el tiempo encerrados en casa, aunque para mí sea el lugar favorito para vivir, donde puedes escuchar la radio, la televisión o música en sus diferentes estilos, que como yo digo ¡qué sería del mundo y de la vida sin la música! Si nos fijamos bien la vida sigue igual dentro de casa, solamente cambia el exterior por donde se mueve el virus de marras.

Pero dentro de unos días este virus será una pesadilla que pertenece al pasado, entonces nos daremos cuenta de lo hermosa que es la vida cuando todo está en calma y cuando reina la normalidad.

Joaquín Gil de la Peña Santiago

Manos ásperas

Manos ásperas, de tez oscura y agrietada por el trabajo duro. En el campo, las exigencias se multiplican, ya que el hecho de trabajar con productos perecederos (en su mayoría) aumenta el riesgo de pérdida, lo que se podría traducir en un coste económico que penaliza a agricultores y ganaderos. Nada nuevo para ellos. Ni el frío, ni el viento, ni la lluvia detienen una actividad tan necesaria como sacrificada, que arranca desde antes de que salga el sol y perdura hasta su puesta; cuando la luz se apaga es cuando los agricultores ponen fin a su jornada de trabajo.

"En nuestra profesión, no podemos dar nada por hecho. No solamente vivimos pendientes de las condiciones meteorológicas, sino que además es imprescindible luchar contra plagas y enfermedades que destruyen las frutas, verduras y hortalizas, o incluso gestionar el uso del agua, según los momentos del año y de la zona geográfica en la que nos ubiquemos. Por eso, es necesario aprender a vivir con la incertidumbre".

Domingo Martínez Burgos

Generosidad

Nunca antes en nuestra historia más reciente se había pasado por una prueba tan devastadora como la que estamos padeciendo, una circunstancia excepcional que está afectando a toda la sociedad, sin excepción, por lo que es imprescindible que cada uno, en la medida de sus posibilidades, arrime el hombro. Desde los más poderosos a los más necesitados, todos debemos remar en la misma barca, porque ninguno de nosotros es inmune a un virus que está fuera de control y que puede infectar a cualquiera.

El Gobierno ha hecho sus labores adoptando una serie de medidas para intentar paliar en lo posible los efectos del covid-19, pero somos los ciudadanos, individual y colectivamente, quienes debemos dar el do pecho con el máximo de humanidad y de generosidad. Solo así saldremos adelante.

No tengo ninguna duda de que somos una sociedad madura, responsable y concienciada con un problema muy grave que vamos a resolver entre todos.

España es un gran país, y los españoles vamos a demostrar que "todos Unidos podremos con el virus", parafraseando el eslogan de la campaña que, con gran acierto, han publicado en portada y titulares una inmensa mayoría de periódicos.

Van a hacer falta muchos gestos de este tipo para que podamos, entre todos, superar la pandemia y volver cuanto antes a la normalidad.

Enrique Stuyck Romá Madrid