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{ la opinión }

EREA HIERRO

¡Ché, que bueno que viniste!

07.05.2012 
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Simpático, cariñoso, sencillo, genio, luchador, trabajador, compañero, amigo, brillante… CAPITÁN. Estos son los adjetivos que mejor definen a Javier Bulfoni, el ídolo del Obradoiro. La debilidad de todos los obradoiristas que se sienten orgullosos y felices por haber disfrutado durante tres años de este crack argentino.

La afición santiaguesa supo agradecerle el renovar por el Obra tras confirmarse el descenso y confió en él para capitanear el barco que nos devolviese a la ACB. ¡Y carallo, qué bien lo hizo! Su sueño, nuestro sueño se había cumplido. El Obradoiro volvía a lo más alto tras un año en la liga LEB.

No dudó un segundo en quedarse un año más en Santiago, había costado mucho lograr ese ascenso y él quería volver a jugar con la camiseta de su Obradoiro en la segunda mejor Liga del mundo. La idea era clara: mantener al equipo en ACB por primera vez en la historia. Una vez más, ¡objetivo cumplido capi! Tuky nunca buscó ser el protagonista, al contrario, a él le gustaba hablar en la cancha poco a poco, paso a paso para ir consiguiendo los objetivos. Muchas veces los aplausos y ovaciones recaían en otros: en los triples de Kostas o en los super mates de Deron Washington pero al capitán esto no le importaba. Él seguía a lo suyo. Sumando y sumando cada partido. Compañero y amigo en el vestuario, su papel fue fundamental. Las imágenes hablan por sí solas. Los abrazos a Oriol, los ánimos a Ebi Ere, la amistad con Maxi Stanic o el buen rollo con Mario Cabanas facilitaron mucho que el equipo se sintiese bien cuando las cosas se complicaban.

Impecable siempre con la afición. Nunca tuvo un mal gesto. Siempre se paró con todo el mundo para firmar autógrafos, sacar fotos o colaborar en todo lo que se le pedía. El jugador perfecto existe: se llama Javier Bulfoni, mega crac dentro y fuera del campo. El ‘Messi’ del basket. Tuky vuelve para Argentina después de 10 años lejos de su casa. Para el recuerdo quedan sus triples en el momento clave del partido, cada defensa, cada carrera extra… pero también cada gesto, cada sonrisa y cada detalle que hemos vivido con nuestro capitán.

Nos deja la pieza clave de este puzzle. Esta afición te desea lo mejor de todo corazón. Nunca olvidaremos lo que luchaste por esta camiseta y por esta ciudad. Ahora disfruta de tu casa, de tu familia y de tus amigos. Nosotros te echaremos muchísimo de menos y esperamos tu visita pronto.

¡CHÉ QUÉ BUENO QUE

VINISTE!

Voluntaria del Obradoiro CAB y miembro de la Peña Obraiados