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{ el análisis }

JOSÉ LUIS BOUZA ÁLVAREZ

La ideología de ETA

26.06.2012 
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AHORA que es legal la vieja Batasuna con otro nombre conviene aclarar un equívoco que ayudó a la impunidad en aquellos años terribles en que imponían su ley y provocaron un éxodo: que se trataba de un movimiento "de izquierda." La ideología de ETA procede de Rousseau a quién mezcla con dosis de darwinismo social, burdo cientifismo racial y secularización del tradicionalismo religioso más intransigente y su idea de verdad única que rechaza otras verdades y encarna en la voluntad colectiva del pueblo. Expresión de un afán prometeico de salvación ni religioso ni económico-social al modo estalinista, sino comunitarismo nacional de sangre, tierra y destino del que es depositario el partido-guía. Muy civil para el franquismo -cuyo tradicionalismo eclesiástico impedía cristalizar un heredero secular-, ETA y su entorno hacen laico y "de izquierda" aquel honorable carlismo, representando en España en los años en que la "raza maldita" soportó asesinatos y humillaciones el único proyecto nazi serio. Que sea de izquierda no es exacto pero en modo alguno disparatado, pues hay una común raíz en el XVIII.

En Euskadi, como en Alemania, fue posible aquella secularización por una rápida industrialización, y ayudó la posición de la Iglesia vasca, nacionalista, ajena al franquismo. Cuajaría al fin una imagen idealizada y sentimental, una regresión a vínculos irracionales revestidos de la racionalidad superficial del movimiento de liberación. Proyecto nacido con Rousseau, el peor ilustrado, padre del totalitarismo. Es razonable tenerle por un contra-ilustrado como hace Philipp Blom, pero no por valorar sentimientos y anticipar al Romanticismo, pues el racionalismo de Voltaire e incluso el del sabio círculo materialista de D'Holbach -salvo el gran Diderot-, mantenía una antropología ingenua. Rousseau en era un monstruo para los ilustrados franceses, un loco para los dos célebres británicos que le trataron, David Hume y Samuel Johnson.

ETA ha perdido su condición de juez de lo correcto, de gobierno en la sombra ante instituciones acomplejadas, pacatas e inactivas que al final tomarían ejemplo de una valiente sociedad civil. No creo que HB vuelva a las andadas. Y yo les daría un consejo estético sobre esas dos chicas a las que visten de vascas-vascas en las manifestaciones. Esa guardarropía totalitaria del folklorismo nazi austro-alemán, trajes de lagarterana a la vasca, parece hoy más kitsch aún que entonces.

Catedrático de Arte