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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Paradojas catalanas

06.07.2014 
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EN MEDIO de ese marasmo educativo catalán en el que la formación ha ido perdiendo fuerza frente al adoctrinamiento político, al populismo independentista y al avasallamiento lingüístico, hemos tenido noticia de un proyecto de acción social que comenzará a hacerse realidad a partir del próximo curso. De manera progresiva a lo largo de los cinco años venideros y hasta alcanzar los casi 70.000 estudiantes, todos los alumnos de tercero y cuarto de ESO de los más de mil institutos públicos y concertados catalanes irán asumiendo la obligatoriedad de "realizar un servicio a la comunidad". Como si de un trabajo de voluntariado se tratase, deberán elaborar un proyecto social o cultural de 20 horas que será evaluado como cualquier otra materia. Esta bella iniciativa que aspira, entiendo yo, a defender una formación integral y a inculcar el sentido de compromiso en nuestros jóvenes (y que espero no sirva para manipular), contrasta con los últimos delirios abanderados por la Generalitat. Hablo de esa Armada y de ese Servicio de Inteligencia que ahora se proponen desde una de esas estrambóticas comisiones sectoriales de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) para combatir en la "guerra fría" contra España que anuncian las agencias de la Generalitat. Vamos, que se han puesto a alentar el sentimiento militarista frente al resto de los españoles y a jugar, cual niños imberbes, a soldados y guerrillas, hablando incluso de sabotajes e invasiones.

Hasta el líder de ERC, Oriol Junqueras, comparaba el miércoles su secretismo ante un posible "plan b" a la consulta con sus amores juveniles: "Cuando me gustaba una chica no iba explicando que si no me salía bien ya lo intentaría con otra", dijo en Catalunya Ràdio. Es como si a medida que los dirigentes políticos fuesen incurriendo en ensoñaciones propias de la más tierna juventud, a los estudiantes se les pidiese una madurez de la que carecen sus mayores. Lo peor de todo este despropósito más propio de un cómic o del Día de los Inocentes es que lo estamos financiando entre todos con nuestros impuestos y los miles de millones que les transferimos a través del Fondo de Liquidez Autonómico y demás partidas. Entretanto, las mafias del Mediterráneo se frotan las manos aguardando que el ­sueño de estos iluminados se haga realidad, y los chinos se relamen, conscientes de que una Cataluña independiente no conseguiría colocar su deuda en los mercados ni atiborrada de cava. Espero que el desnortado Artur Mas y parte del Parlament catalán (que tiene el presupuesto más alto de las 17 Cámaras autonómicas) recobren la sensatez, escuchen las advertencias de la plataforma Societat Civil Catalana (SCC), y sepan cumplir la Constitución y el Estatuto que en su ­momento juraron.

www.josemanuelestevezsaa.com