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15-j, treinta años después

POR XAVIER NAVAZA

Y el "león de Vilalba" se sacó la chaqueta

13.06.2007 
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Un día como hoy, 13 de junio de 1977, a sólo cuarenta y ocho horas de las elecciones que abrieron la transición de España hacia la democracia, Compostela era un hervidero político. Figuras como Xosé Manuel Beiras apuraban los últimos momentos de una campaña que había sido especialmente difícil para su partido, el PSG, siglas que los jóvenes universitarios traducían como Pensando Sempre en Galicia, en un juego de palabras que recordaba a la biblia del nacionalismo escrita por Castelao. Sin medios económicos, los nacionalistas no las tenían todas consigo, mientras los grandes grupos de la derecha nadaban en la abundancia.

Aquel día, estaban programados varios mítines a cargo del Partido Socialista Popular, que lideraba el viejo profesor Enrique Tierno Galván, que aquí contaba con colaboradores como Gonzalo Adrio y Gonzalo Velasco. En cuanto al PSOE, despuntaba un joven llamado Francisco Vázquez, que en pocos meses había conseguido ubicarse en la cúpula galaica del socialismo emergente que capitaneaba Felipe González, un joven abogado de Sevilla que poco antes respondía al nombre de Isidoro en la clandestinidad.

Quienes llevaban la voz cantante, sin embargo, eran los siete magníficos de Alianza Popular. Y sobre todo los patricios de UCD (Unión de Centro Democrático), un conglomerado de organizaciones de corte provincialista que se habían unido en torno al presidente Adolfo Suárez. Entre los primeros, liderados por el ex ministro Manuel Fraga, la estrella del mitin que aquel día se celebró en Santiago era Gonzalo Fernández de la Mora, también ex ministro de Franco, en cuya lista al Congreso figuraban personalidades de muy variada extracción, como el editor y empresario Feliciano Barrera y Castor Alonso Bar. Entre los segundos, entre otros, destacaban José María David Suárez Núñez, que enseguida sería rector de la Universidad de Galicia, además de Baldomero Fernández Calviño y Juan Antonio Graíño Amarelle, que engrosaban la lista al Senado por UCD en A Coruña. Tras ellos, un catedrático de la Facultad de Derecho, José Luis Meilán Gil, encabezando las listas al Congreso. Todos estuvieron aquel día en Compostela, mitineando a la busca del electorado.

La noticia, sin embargo, no estuvo en Compostela sino en Lugo, donde Fraga acababa de protagonizar un mitin cuya noticia dio la vuelta al ruedo ibérico y, por un día, la campaña en Galicia polarizó la atención de todos los informativos. El león de Vilalba se había bajado del escenario y, quitándose la chaqueta, arremetía contra un numeroso grupo de jóvenes empeñados en reventarle la sesión. Minutos antes había dicho: "Si esto sigue así, tendremos que ir a por ellos", pero nadie le tomó demasiado en serio. Y poco después gritó: "¡A por ellos!", y se abalanzó hacia el graderío ocupado por los boicoteadores. Todo ocurrió en el tiempo que Fraga, sin chaqueta, parte de la camisa fuera del pantalón, necesitó para alcanzar a los boicoteadores que escapaban en desbandada. Aunque él siempre dijo que no había tocado a nadie, algunos testigos recordarían cómo dio algún puñetazo y empujó a una chica rubia, agarrándola por el cabello. No estaba para bromas. Con él, una de sus hijas y varios periodistas de Madrid. Uno de ellos, Abascal, de la revista Cuadernos para el Diálogo, le dijo a Fraga: "¡Dos cojones!", y el de Vilalba ya no necesitó más que un micrófono para continuar: "El acto sigue", dijo escuetamente.

EN LA RECTA FINAL de las elecciones del 15-J, en Lugo, Manuel Fraga bajó del escenario para enfrentarse a más de setecientos jóvenes que pretendían reventar el mitin de Alianza Popular en la ciudad

ASÍ MANDABA LA UCD

La honra y los escaños de Pais Ferrín

Otro de los compostelanos que ensayó el liderazgo político en las elecciones del 15-J fue Ramón Pais Ferrín, encabezando las listas del Partido Demócrata Gallego. Con él, Eurico de la Peña, Santiago Mayo Ferreiro y Filomena Casal, entre otros, en una candidatura al Congreso que también contaba con Victorino Rosón. Intuyendo que el poder y el futuro estaban en manos de UCD, intentó aproximarse a la formación liderada por Adolfo Suárez: "Al llegar a Madrid, me ofrecieron un contrato de adhesión inquebrantable que mi partido debía firmar inexcusablemente. Tenía dos cláusulas: aceptar el arbitraje de Leopoldo Calvo Sotelo y admitir que la coalición sólo tenía un objetivo, arropar a Suárez". Aquello era demasiado para Pais. Su segundo de a bordo, De la Peña, pronunció una frase de resonancias quijotescas: "Más vale ética sin escaños que escaños sin ética". Y su vaticinio se cumplió al 100 por 100 .

A GOLPE DE SONDEO

El magnetismo de Suárez

En medio de aquella maraña de siglas -más de doscientos partidos se presentaron a aquellas elecciones- Adolfo Suárez era un presidente que se presentaba a su reelección como "independiente", y así figuraba su adscripción política en las papeletas de UCD por Madrid. Y a través de sus apariciones en televisión -el monopolio, recuerden, lo ejercía TVE- consolidó su liderazgo, haciendo gala de un poderoso magnetismo personal que caló muy hondo en la opinión pública. Ayudado por los barones provinciales del partido del poder, Galicia estaba en sus manos. Todos los sondeos explicaban que Galicia, seguida de Andalucía, eran las comunidades donde Suárez gozaba de mayor credibilidad. José Luis Meilán Gil en A Coruña, Antonio Rosón en Lugo, Eulogio Gómez Franqueira en Ourense y Pío Cabanillas en Pontevedra, se encargaron de la movilización del electorado en masa .

REBELIÓN LOCAL

Las coplas que nunca escribió Darío Cabana

La mayoría de los reventadores, según Manuel Fraga, pertenecían a la Unión do Povo Galego y a la Joven Guardia Roja: "Si ese día no me muevo, ya no me dejan hablar en toda Galicia", dijo después. También había jóvenes del PCG, y sindicalistas de Comisións Obreiras y UGT. Xavier Santiso Puche, quien con el tiempo militaría en Comisións Labregas, recordaría: "Fuimos a repartir unas coplas y entramos. Aquello fue un levantamiento, hubo quien sacó cadenas y comenzaron las tortas. Salimos por las puertas, por las ventanas y cada uno por donde pudo. La Policía nos esperaba fuera". El escritor Darío Xohán Cabana también estaba allí: "No, las coplas no eran mías, aunque ya me gustaría porque algunas eran muy bonitas". Otro de los que encabezó aquella rebelión local contra el león de Vilalba en Lugo fue Pablo Pardo, quien entonces seguía al PSP de Tierno Galván y que más tarde se pasaría al PSOE de Felipe González. En cuanto a Fraga, se le veía muy cansado por aquellos días, a menudo tenía la voz ronca y unas ojeras enormes, pero estaba satisfecho, orgulloso de su modo de actuar y de mitinear. El gesto de la chaqueta, distribuido en toda España, no contribuyó a su favor en la campaña. .