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{ el día después }

PEPE CASAL

La tercera edad

03.03.2015 
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Fue un partido duro, intenso, con muchas alternativas que se decidió en el último cuarto cuando Maldonado puso en cancha a su tercera edad (Mallet 37 , Savané 36 , Kirksay 35  y Vidal 33 años) con el canterano Llovet, que a pesar de tener solo 23 ya sabe lo que es la ACB desde hace 4 temporadas y tiene el ADN de la Penya desde los infantiles. El Obra lo tuvo casi a punto, defendió bien, pero atacó mal, aparte de las dos malas decisiones ofensivas de final de partido. Le experiencia es un grado y cuando se ve acompañada por talento, garra y excelentes condiciones físicas, caso de los 4 tenores señalados, todavía es capaz de tomar el mando y decidir partidos, que fue lo que pasó.
El Joventut tiene una plantilla excelente, profunda y variopinta, sus doce componentes son capaces de jugar y anotar y, todos, regularmente, participan en el juego. La competitividad para ganarse el puesto hace que el nivel de entrenamiento sea muy alto y salvo Mallet, ninguno es imprescindible. Si a estas alturas van quintos en la tabla es por algo, aunque su presidente Jordi Villacampa, me decía antes de comenzar el encuentro, que con la salvación asegurada y tras la excelente imagen ofrecida en la Copa, ya han cumplido.
Se preguntarán el por qué de tanta loa a la Penya, que la merece, sin hablar del Obra, pues ahora toca. El Obra estuvo muy bien en defensa, excelente en rebote salvo en el decisivo tramo final, pero tuvo muchos problemas en ataque ante la defensa verdinegra principalmente en el último cuarto, y cometió errores de bulto en los tiros de dos que le pusieron cuesta arriba la victoria final. Si para meter 18 canastas de dos puntos necesitas 47 tiros es muy difícil ganar. Ellos para meter una menos, 17, sólo necesitaron hacer 26 tiros. En otro orden de cosas, el descanso copero ha venido bien ya que el equipo tuvo otra cara muy diferente a la ofrecida en el último partido de Tenerife y sin los errores del final pudo ganar el partido y lo hubiese merecido tanto como su oponente, pues los méritos fueron iguales e incluso en algunos aspectos, mayores. Falta que como equipo se dé un pequeño pasito adelante que bien podría venir por la completa recuperación de la lesión de Nanlkivil y que, en general, algunos más mejoren un poco sus prestaciones ofensivas, ya que atrás tanto en la aplicación de los conceptos defensivos como en el esfuerzo y entrega, nada hay que reprochar. Es más, con un poco de acierto se puede dar la sorpresa en San Sebastián.
La cara amable del partido fue la de la familia Abalde al completo, de la que solo faltaba Tamara por estar jugando con su equipo. El ‘Peque’, como todavía le llaman sus hermanas, ya es un jugador ACB hecho y derecho, con un futuro espléndido a sus 19 años. Juega con desparpajo, tiene talento, buen físico y está en una buena escuela de básquet.