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{OPINIÓN}

PILAR VIDAL LÓPEZ

Proteger el medio ambiente es cuidar la vida

04.06.2013 
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El Día Mundial del Medio Ambiente, se celebra el miércoles 5 de junio. Supone uno de los principales elementos que las Naciones Unidas utiliza para motivar a que los humanos nos convirtamos en agentes activos para el desarrollo sostenible y promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud respecto al medio ambiente, para que disfrutemos de un futuro más seguro y próspero. Es imprescindible que tengamos conocimiento del ecosistema y de cómo inciden nuestros actos en el medio ambiente y las consecuencias que puede acarrear su deterioro. Tenemos gran responsabilidad en cuanto al cuidado del entorno para la supervivencia de las generaciones futuras. Proteger el medio ambiente es cuidar la vida.

En los últimos treinta años, se lograron avances significativos en el cuidado medioambiental. Las políticas de los distintos países desarrollados van encaminadas a tratar de solucionar o prevenir diversos problemas medioambientales, como la contaminación acústica, y la eliminación o reciclaje de residuos, el como evitar las sustancias químicas que contaminan el aire, contaminación de las aguas, incendios forestales..... La desaparición de una especie animal o de una determinada planta, así, de pronto, parece que no tiene ninguna importancia, sin embargo la realidad es muy diferente. Todo en la naturaleza guarda un perfecto y frágil equilibrio en el que no sobra ni falta nada. Si este equilibrio se altera, las consecuencias afectan directa o indirectamente al ser humano, como un eslabón más de ese equilibrio natural. En la naturaleza, cuando no interviene el hombre, no se producen residuos porque el reciclaje es constante. El ser humano es el único ser vivo que origina desperdicios sólidos. Estamos inmersos en una alocada sociedad de consumo, generamos muchísimos desperdicios, tanto domésticos como industriales y no sabemos qué hacer con ellos.

La señora Gro Harlem Brundtland, fue la primera mujer que alcanzó el cargo de Primer Ministro en Noruega y la más joven jefe de gobierno que había tenido ese país. Como consecuencia de su trabajo en favor de la ecología, y, en concreto, la elaboración del informe “Nuestro futuro común”, en el que se trazan estrategias para un desarrollo viable y permanente que tenga en cuenta la protección del entorno, ha sido premiada en numerosas ocasiones. Comprobó que “si los, aproximadamente, siete mil millones de pobladores del Planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, harían falta diez Planetas como el nuestro para satisfacer todas las necesidades”. El periodista y escritor uruguayo, Eduardo Galeano, añade: “Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el veinte por ciento de la humanidad comete el ochenta por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio, y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la Tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables”.

Antaño la hostilidad, cara a todo tipo de crecimiento, que mostraron los ecologistas más radicales, situó el cuidado del medio ambiente en un callejón sin salida. Si se les forzaba a elegir entre crecimiento y medio ambiente, la mayoría de las personas se decidían por el crecimiento. Ahora la situación es diferente, se está tratando de reconciliar lo ecológico con el crecimiento económico. El concepto “desarrollo sostenible” permitió pensar en la posibilidad de armonizar conceptos, en la forma de atemperar el impacto del crecimiento económico sin sacrificar el ecosistema.

El ensayista y poeta argentino, Santiago Kovadloff, decía: “Durante centenares de miles de años, el hombre luchó para abrirse un lugar en la naturaleza. Por primera vez en la historia de nuestra especie, la situación se ha invertido y hoy es indispensable hacerle un lugar a la naturaleza en el mundo del hombre”. Tenía razón, cuando se corte el último árbol, se pesque el último pez, se contamine el último río....., sólo entonces sabremos que el dinero no se puede comer, no sirve de nada. Cuidemos la naturaleza cada día de nuestras vidas.