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Factura de luces y sombras

    LA ESCALADA EN EL PRECIO de la luz, que ya está repercutiendo en el resto de la cesta de la compra, se ha convertido en la principal amenaza a la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez. La inquietud en la calle por el recibo in crescendo está subiendo como un bizcocho bien horneado que acabará desbaratando las cuentas de muchas empresas y hogares y, si no se soluciona más pronto que tarde, erosionará (aún más) la credibilidad del Ejecutivo. Las cifras no dejan de insuflar preocupación: este martes, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista volvió a pulverizar su máximo histórico (172,78 euros/MWh). ¿Cuándo va a parar? Y más. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el recibo eléctrico subió en el último año un 35 % y, a nivel nacional, el IPC se incrementó un 0,5% en agosto en relación al mes anterior y situó su tasa interanual en el 3,3%, la más elevada desde octubre de 2012. Todo, o casi todo, es ya más caro porque la subida del precio de la luz y los carburantes, que también se han disparado, está repercutiendo ya en el resto de productos. En este escenario, el Ejecutivo de Pedro Sánchez no podía estar más tiempo de brazos cruzados. Porque hasta ahora, las medidas aplicadas para intentar frenar la escalada en el precio de la electricidad, como la rebaja del 21 % al 10 % del IVA aprobada en junio, no habían dado los resultados esperados. Si no fuese por las repercusiones económicas que conlleva, el récord histórico, por recurrente, habría dejado de ser noticia en las últimas semanas. A Sánchez y su equipo no se les puede reprochar ahora que pequen de inacción. El Consejo de Ministros aprobó ayer, entre otras medidas, rebajar el impuesto especial a la electricidad del 5,1 % al 0,5 % –que es lo mínimo que exige Europa – y también detraer los beneficios extraordinarios que tienen las empresas energéticas, los bien llamados beneficios caídos del cielo que ahora se pretenden “redirigir” a los consumidores. Un día antes, el Congreso dio el primer paso para crear el Fondo Nacional para la Sostenibilidad, con el que se quiere sacar las primas a las renovables de la factura de la luz que pagamos todo para que sean sufragadas por todas las compañías que operan en el mercado energético. Habrá que esperar para saber si las nuevas medidas dan resultado, pero hay quien advierte ya de ciertas sombras que podrían oscurecer su efectividad. Las eléctricas librarán, sin duda, batalla en los tribunales. Y el fondo para la sostenibilidad puede acabar encareciendo el precio de otros productos energéticos, como el gasóleo y la gasolina. Veremos... si es que, al final, podemos encender la luz sin otra estocada.

    15 sep 2021 / 01:00
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