Santiago
+15° C
Actualizado
martes, 13 abril 2021
16:34
h

La prudencia también tiene riesgos

    la decisión de paralizar temporalmente el uso de la vacuna de AstraZeneca en menores de sesenta años, lo que significa en la práctica que por ahora solo se administrará a los ciudadanos con edades comprendidas entre los 60 y los 65 –algo más de 183.000 en Galicia– introduce sin duda más seguridad en el proceso. Pero también genera una buena dosis de incertidumbre y riesgos nada desdeñables que será necesario valorar. España opta por la prudencia después de que la Agencia Europea del Medicamento concluyese que los coágulos de sangre “inusuales” con bajas plaquetas “deben incluirse como efectos secundarios muy raros” de este fármaco en base a “todas las pruebas disponibles actualmente”. De nada han valido los esfuerzos de la EMA por transmitir el mensaje de que los beneficios de la vacuna son inmensamente mayores que los riesgos que conlleva: con datos de hace cuatro días, se notificaron en toda Europa 222 casos de trombos, y se pusieron 34 millones de dosis que probablemente hayan salvado ya miles de vidas. La misma decisión que adopta ahora España se había tomado ya en otros países como Alemania, Países Bajos o Finlandia. En Bélgica el uso de la vacuna de AstraZenca se limita solo a los mayores de 55 años. Y hasta Reino Unido, matria de esta fórmula, también ha recomendado no inyectarla a los menores de 30 años. Un pastiche de opciones, en resumidas cuentas, que viene precedido de otras que se tomaron anteriormente –suspensión temporal, limitación a grupos de edad que ahora se cuestionan– que solo aumentan la confusión y, lo que es más peligroso, dan alas a los argumentos de colectivos antivacunas o a aquellos –no son pocos– que erróneamente creen que los antídotos del coronavirus han llegado al mercado sin todas las garantías de seguridad necesarias, o que la pandemia ha servido de excusa a un experimento masivo en el que todos somos cobayas. Lo que está sucediendo con AstraZeneca, un auténtico guirigay, tampoco ayuda en el plano político. ¿Dónde está la unidad en la estrategia de vacunación que se propuso al inicio del proceso la Unión Europea? Llegados a este punto, tonto el último. ¿O no provoca esta reflexión que Alemania, a quien se le supone el liderazgo en la UE, anuncie que va a negociar la compra de la vacuna rusa Sputnik de forma bilateral? ¿O no la causa también que la decidida Ayuso haya hecho ya lo mismo o que Castilla y León actúe por libre y anuncie un día que paraliza la administración de AstraZeneca y al siguiente que la retoma? Conviene parar la rueda de la confusión social y política: hay vidas en juego.

    09 abr 2021 / 01:00
    • Ver comentarios
    Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
    Tema marcado como favorito