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¿Estará la banca a la altura?

    A MEDIDA que crece la sensación de que hemos entrado en la fase de control de la crisis sanitaria, aumenta la preocupación por el impacto de la pandemia en el tejido productivo y en el Estado de Bienestar. Italia reanudará la actividad de sus empresas a partir del 4 de mayo, y en el mismo objetivo están inmersas Finlandia, Noruega, Suecia, Dinamarca y Austria. Alemania va un paso por delante y trabaja ya para que la recesión no se alargue más allá del mes de junio. Solo Reino Unido, Francia y España, justo las tres naciones más golpeadas por el coronavirus, carecen todavía de calendario y hoja de ruta. En este escenario de desescalada conviene escuchar la advertencia de Feijóo –no es el único en esto– y tomar buena nota: “Si no la gestionamos bien, esta pandemia sanitaria se convertirá en una pandemia económica y social”. Para evitarla va a ser necesaria no solo la liquidez que deben inyectar la UE y los gobiernos, sino también la colaboración decidida de la banca. Tiene el mundo financiero la oportunidad pintiparada de expiar sus muchos pecados por el crac del 2008. Lo que esperamos de nuestros banqueros –es importante dejar constancia de que afrontan esta crisis bien capitalizados– es exactamente lo mismo que les requieren a los suyos el presidente de Portugal y los líderes de los grandes partidos del país vecino: que devuelvan a los ciudadanos el rescate de la Gran Recesión, cuando la gente se sacrificó para, a base de sangre, sudor y lágrimas, blindar la viabilidad de los bancos. Coincidimos al cien por cien con Rebelo de Sousa cuando avisa de que un día más tarde es peor que un día antes, de que la economía y las familias necesitan dinero pronto, de que los trabajadores tienen que volver a sus empleos y a cobrar sus salarios. Y aplaudimos, sí, al presidente luso cuando proclama que en esa batalla tiene que implicarse también la banca. Con todo, nos parece que algo cambió para bien. Es una gran noticia que José Ignacio Goirigolzarri admita que para salir de la crisis con rapidez hay que preservar el tejido empresarial, y que ahí “la banca está hoy en una situación de servicio y nuestra obligación es estar muy cerca de la sociedad”. Hace solo dos meses era poco menos que utópico escuchar este tipo de análisis en boca de un banquero, como lo era que el presidente de Bankia hiciese esta reflexión: “No me puedo imaginar que se invierta en acciones de Bankia en vez de en sanidad”. Hay esperanza, pese a todo, y habrá más si los bancos convierten sus buenas palabras en hechos. Porque estamos en una carrera contrarreloj y la liquidez es herramienta imprescindible.

    28 abr 2020 / 10:22
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