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Tres horas de audiencia con química

    en estos tiempo convulsos para la institución monárquica, las audiencias de Felipe VI con Íñigo Urkullu y Feijóo tienen una trascendencia especial por lo que significan de guiño a la normalidad institucional y de respaldo al rol constitucional de la Casa Real. Las hojas de ruta de los presidentes vasco y gallego son distintas e incluso distantes, pero los dos reconocen que la Corona arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. En ese amplio campo de juego, Urkullu le trasladó ayer a Felipe VI una reflexión sobre el incompleto desarrollo del Estatuto de Gernika y su reforma, pero tuvo la delicadeza y la inteligencia política de no aprovechar el cara a cara para abrir el indigesto melón –el lehendakari entendió con buen olfato que no toca ahora– del debate sobre el modelo de Estado. La cita del inquilino de Monte Pío con el de La Zarzuela se desarrolló en parámetros absolutamente distintos. De la sintonía entre ambos da una idea el tiempo que duró: las casi tres horas de audiencia pulverizaron el récord de los despachos mantenidos por el rey con grandes personalidades. Seguramente tenga más miga lo que no aparece en la información oficial –por ejemplo, el capote al emérito: “El rey Juan Carlos es un gallego ilustre que siempre que quiera volver a Galicia estaremos encantados de recibirlo”– y lo que quedó a buen recaudo en el secreto de la conversación. De la nota del encuentro, nos interesa subrayar que Feijóo le explicó polo miudo a Felipe VI su apuesta por la moderación y la estabilidad, compartida por una mayoría absolutísima de los votantes en las urnas del 12 de julio; que reafirmó su voluntad de convertir en prioridades de su cuarta legislatura la batalla contra el covid-19 y el blindaje de la sanidad pública, junto con la búsqueda de alternativas a la durísima crisis industrial que tiene contra las cuerdas a la Mariña luguesa (Alcoa) y a la comarca de As Pontes (Endesa). Los proyectos que Galicia presentará para captar subvenciones del billonario fondo europeo de reconstrucción y la celebración del Xacobeo’21 –el presidente de la Xunta le pidió al monarca ayuda para ampliarlo hasta julio de 2022– completaron la nutrida agenda de una audiencia que refuerza todavía más el protagonismo de Feijóo en la política estatal, así como su papel de abanderado de la cohesión territorial como argamasa de la España de las autonomías. Su química con Felipe VI es, en definitiva, una buena noticia para todos.

    16 sep 2020 / 00:00
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