Santiago
+15° C
Actualizado
jueves, 29 julio 2021
03:33
h

Una Justicia de baja velocidad

    caso alvia. El impacto por la muerte de un ser querido no se cierra solo con un funeral. Es necesario un tiempo de duelo para adaptarse a la nueva situación y recuperar una cierta normalidad que muchos expertos sitúan en un intervalo de entre dos y cinco años. Unos plazos que varían en función de las circunstancias de cada persona pero que, en todo caso, siempre se quedan cortos al lado de lo que están pasando los familiares de las 80 víctimas mortales del Alvia accidentado en Angrois el 24 de julio de 2013. Nada menos que ocho años de lucha por la verdad y a la espera de un juicio oral cuya apertura, al menos, acaba de ponerse en marcha. Cierto es, y así hay que reconocerlo, que hablamos de una causa muy complicada y que requirió de una fase de instrucción especialmente laboriosa, pero también lo es que desde el punto de vista de los padres, hermanos o hijos de los fallecidos que exigen –y con razón– una respuesta clara y precisa de qué y quiénes fueron los responsables de esta desgracia, la lentitud del proceso resulta desesperante. Una especie de doble castigo para quien no sólo se quedó sin un pariente, un amigo o una pareja, sino que aún encima no obtiene el resarcimiento debido. Bienvenido sea cada paso que se dé para avanzar. Pero la Justicia lenta deja de ser Justicia. Y en España queda claro de nuevo que es más bien de baja velocidad.

    22 jul 2021 / 01:00
    • Ver comentarios
    Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
    Tema marcado como favorito