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Amigos enemigos

    EL presidente del Gobierno bien podría decir aquello de que con amigos como estos no hace falta tener enemigos. Porque la respuesta del portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, a la afirmación de Pedro Sánchez de que “nunca jamás” el PSOE permitirá un referéndum de autodeterminación en Cataluña ni modificará la Constitución para posibilitarlo ha sido “denos tiempo”, más demoledora que las intervenciones de los tres líderes de los partidos de la derecha que han sido reiterativas, ya sabidas y nada novedosas respecto a los indultos y el futuro de la unidad española.

    Rufián ha recordado que Sánchez también dijo que nunca indultaría a los líderes del procés y ya están en la calle, y unos días antes le preguntó si los indultos eran “valentía o necesidad”. Si a eso se suman las declaraciones de los indultados a la salida de prisión y siempre que se les pone una alcachofa delante, o las del presidente de la Generalitat al salir de su encuentro con Sánchez en La Moncloa, al Gobierno no le quedaría más remedio que plegar velas porque el irredentismo independentista se encuentra en posiciones maximalistas... al menos de cara a su parroquia. Y sin embargo se mueve... La mesa de diálogo se reunirá en septiembre, lo que revela que no hay una prisa inminente para que se ponga en marcha.

    Cierto que la credibilidad de Sánchez está en entredicho, aunque tuvo que hacer de la necesidad virtud a cuenta de la matemática parlamentaria, lo mismo que le ha ocurrido al PP con los apoyos de Vox. Pero no lo es menos que hasta ahora Pedro Sánchez no ha hecho nada que se separe de la legalidad, pese a que no guste la aplicación de su prerrogativa constitucional de los indultos que ha concedido, y ha puesto distancia con respecto a las peticiones de que presione al Tribunal de Cuentas, cuyas decisiones pueden ser recurridas ante el Supremo.

    El país se encuentra ante un permanente tiempo de espera para sus soluciones que dan para cualquier tipo de elucubraciones, dudas y sospechas, aderezadas con críticas acerbas y cuestionamiento de la legalidad que ponen en cuestión cualquier intento de resolver los expedientes territoriales que son el principal problema político de España sin que encima de la mesa se pongan soluciones que no sean el maximalismo independentistas, y los anuncios apocalípticos de la derecha.

    Guste o no, los indultos son un punto de partida. Habrá que esperar a ver sus resultados con el convencimiento de que nada es irreversible y que, como dijo Inés Arrimadas, España es más fuerte que Sánchez y los independentistas y no se formalizará el divorcio como quieren estos.

    03 jul 2021 / 01:00
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