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RESEÑA MUSICAL

Aspectos de Antón García Abril

    Despedimos a Antón García Abril ocupando la cátedra de composición, en el año 2019, del “Curso U.I. de Música en Compostela”, en un cálido saludo y con la esperanza de volver a encontrarnos felizmente en la convocatoria siguiente. Lo que padecimos luego nos llegó como amargo mazazo por su fallecimiento, de lo que quedó constancia en la necrológica de aquellas fechas. A día de hoy, tenemos la esperanza y el consuelo de un concierto, posiblemente encuadrado en estos cursos, añadiendo obras por descubrir, pero de ello, habrá tiempo para un sentido comentario y del que Maximino Zumalave nos pondrá en antecedentes. Antón, fue ya homenajeado por quien había sido responsable de la cátedra de canto, la canaria María Orán, quien acompañada por Chiky Martin, realizó la integral de la obra para canto y piano.

    Para Antonio Iglesias, director del curso desde su fundación, resumiría meridianamente algunas valoraciones: “Hace unos quince años, cuando Antón García Abril ingresa como Numerario en la Real Academia de San Fernando, el tema de su discurso magnífico, “Defensa de la melodía”, era algo que apasionaba a Tirios y Troyanos, porque parecía que peligraba por desear desintegrarla no pocos de los compositores militantes en “ismos”, que, por fortuna, han remitido en su virulencia iconoclasta. La búsqueda “avant tout” de la novedad, la señalaba nuestro compositor como un hecho ciertamente revelador y, que en sus párrafos de aquella “defensa”, apasionada, ponía en boca de los mayores, de los grandes de la música, asertos como este de Puccini: Ninguna música podría existir sin melodía, si bien es cierto que otro grande-cuyo nombre no venía al caso-, afirmaba que no hay melodía sin un acompañamiento, el propio, el suyo, con lo cual se complicó la teoría inútilmente.”

    Antón nos dejó su “Homenaxe á poesía galega”, con la “O.C. Reina Sofía”, dirigid por él mismo, con la mezzo Teresa Berganza, sobre las poéticas de R.Cabanillas, Valle-Inclán, Celso Emilio Ferreira, L.Pimentel, Álvaro Cunqueiro, F.Añon Paz y un par de aproximaciones a una “Cantiga de amigo” y Mendiño, en una propuesta del Consorcio de Santiago. Unas fechas en las que también se gestaba su ópera “Divinas palabras”- Vallé-inclán-, sobre un libreto de Francisco Nieva, tras recibir un homenaje concedido por la ”Fundación Juan March”, por su legado hasta entonces, entre obras de gran alcance: corales, instrumentales, sinfónicas, series para tve y cine o teatro, conciertos, música vocal, camerísticas...Momentos gloriosos en los que el maestro turolense, daba cuerpo a obras como el “Salmo de alegría para el siglo XX”, el “Cantar de soledades”o “Los cantos de plenilunio” (para flauta y piano). “Divinas palabras”, había surgido como un encargo del “Ministerio de Cultura”, para la inauguración del Teatro Real, aceptando la colaboración de Francisco Nieva, como libretista, auténtico monstruo escénico por si dimensión como escritor, dramaturgo, escenógrafo, figurinista y amante de la ópera.

    Arturo Reverter, en otro comentario, traería a colación precisamente “Las variaciones sobre siete canciones populares españolas”, de Manuel de Falla y la ópera “Divinas palabras”, presentadas en el escenario de San Lorenzo de El Escorial. La partitura sobre “Divinas palabras”, resultaba una adaptación para orquesta y voz de soprano, de algunos fragmentos sobre la obra de Valle-Inclán, llevada a escena el 18 de octubre de 1997, en el Teatro Real, de Madrid. Un gran fresco, que, lamentablemente, nunca fuere repuesto- esperanzas no faltan-, y en la que se daban cita todos los poderes creativos del compositor, que siempre tuvo especial querencia por ese hijo de sus entretelas. Hasta el punto de que, años después, decidió realizar la adaptación de algunas de las escenas en las que interviene el personaje de”Mari Gaila””. Se estrenó en A Coruña, el 30 de abril, con la soprano Marta Matheu, y el director Víctor Pablo Pérez, antes de que volviese a repetirse con Ainhoa Arteta, con Miguel Ángel Gómez Martínez. Las piezas de Falla, sustituían la voz por el violonchelo, piezas magistrales, evocadoras de lo popular, destacando la habilidad para manejar y plasmar lo colores y la depuración de los timbres.

    El viola y responsable de esa Cátedra, Ashan Pillai, fue también solista en el concierto del curso 2015, con la “RFG”, dirigida por Maximino Zumalave. Para aquella jornada del 7 de agosto, se ofrecieron de Rodolfo Halffter, “La madrugada del trapero”, en sus danzas y escenas; “Sortilgis”, de Xavier Montsalvatge; el ballet “El amor brujo”, de Manuel de Falla y de Antón García Abril, “Cantos de Ordessa” (Concierto para viola y orquesta), composición estrenada en el Auditorio Nacional, bajo la dirección de José Ramón Encinar, siendo entonces solista el viola Mönkmeier, galardonado en la “Hochschule für Musik” de Munich, entre galardones como el “Primrose” de la “ORF Wien”, y el ”Internacional Yuri Basmet”, de Moscú. Para Arturo Reverter, se trataba de una obra que aportaba un sentido de la percepción, partiendo de una frase anchurosa, ondulante y misteriosa, de la propia orquesta, y retomada inmediatamente por el solista de viola, que se presentaba con un curso sereno, proporcionado y envuelto en sugerentes armonías.

    03 ago 2021 / 01:00
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