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Balanzas y solidaridad territorial

    RECIENTEMENTE, el BNG presentó lo que denominó como la “Iniciativa Bóveda” con la cual posicionarse en el debate sobre el modelo de financiación autonómica. Las propuestas no son novedosas en tanto en cuanto se trata de una formación política nacionalista que busca aumentar la autonomía fiscal y tributaria de Galicia. Cuestionable utilización política de figuras históricas a parte, merece la pena comentar un poco más en detalle el asunto de las balanzas fiscales que acompañan al argumentario, ya que su cuantía no es baladí: tendríamos un saldo negativo con el resto del Estado de unos 5.000 millones de euros, un 7,7% del PIB.

    Las balanzas fiscales son una herramienta interesante para el juego político, sobre todo desde la perspectiva territorial. Famosos son los 16.000 millones de euros de Junqueras que sirvieron para acuñar aquello de que “Espanya ens Roba”. Es decir, sirven para usarse como un elemento de agravio comparativo. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el debate es mucho más comedido ya que existen múltiples formas de realizar los cálculos, por lo que como recordaba hace tiempo Diego Martínez en Expansión, convendría dejarlo que madurase un poco más. Además, un saldo fiscal es simplemente un número, pero no dice nada de su causa, por ejemplo, porque se pagan más impuestos debido al nivel relativo de renta con respecto a otras regiones o se gasta más porque la población está más envejecida.

    El mejor ejercicio hasta la fecha de cálculo de las balanzas fiscales es el que realizaron Ángel de la Fuente, Ramón Barberán y Ezequiel Uriel entre los años 2011 y 2014 para el Ministerio de Hacienda. Tomando el último año disponible, Galicia tendría un saldo positivo de 3.700 millones de euros, es decir, que pagamos menos impuestos y recibimos más gasto que la media. Lo que más choca es que País Vasco y Navarra, con rentas superiores al resto de CCAA, dispongan de saldos positivos, sobre todo en la parte del gasto territorializable (infraestructuras o financiación regional) y de ventajas fiscales. Si el problema es la solidaridad territorial, primero convendría revisar el régimen foral.

    Debe entenderse que las balanzas fiscales no son más que el residuo fiscal agregado para todos los ciudadanos de un territorio, es decir, la suma de lo que reciben en forma de gasto público menos lo que aportan a través de impuestos. Lo que está defendiendo el BNG es que el residuo fiscal de los gallegos sea el mayor posible, independientemente del nivel de renta que tengan. Es decir, el expolio fiscal deja de importar si lo soportan los contribuyentes de otros territorios. Otorgar derechos y privilegios en base al lugar de residencia. Curiosa forma de defender la redistribución de la renta y la solidaridad por parte de un partido de izquierdas.

    27 ago 2021 / 00:30
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