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Cataluña gana, Galicia pierde

    LA partida acaba de comenzar. La primera baza fue para los independentistas que, sin arriesgar ni comprometerse a nada, se la llevaron de calle. También obtiene buenos réditos el Gobierno. Consigue que con la concesión de los indultos se sienten a una mesa por tiempo indefinido con lo cual Sánchez se garantiza el apoyo parlamentario para mantenerse en el poder hasta que haya elecciones. Las razones de utilidad pública para conceder la medida de gracia están por ver, aunque por las declaraciones de los líderes secesionistas y los documentos suscritos para formar gobierno en Cataluña, es evidente que no.

    Para ellos nada cambió y, de momento, lo que han dicho lo cumplen. No así lo que en su día prometió el presidente del Gobierno. Por eso, la solemnidad de sus argumentos no respaldan la credibilidad ni garantizas que sus compromisos se cumplan. Por el contrario, la utilidad privada de la medida es doble. En primer lugar para los que salen de prisión –no necesitaron ni pedirlo– y para los partidos que forman la coalición. Les sirve para mantenerse en el poder.

    Con el procés perdió Cataluña. Solo hay que ver los miles de empresas que huyeron. Resulta curioso, pero seguramente ganó Madrid, pues recientemente superó a la comunidad catalana en riqueza, a pesar de tener menos población y territorio. A partir de ahora pueden cambiar las tornas. Resulta curiosa la coincidencia temporal de la concesión de los indultos con la inminente llegada de los primeros fondos europeos a España. Las casualidades, en política, son muy sospechosas. Recordemos que el Gobierno se reservó, con el apoyo de los independentistas y la anuencia de Vox en forma de abstención, los criterios de distribución.

    De la mesa de negociación bilateral, con ambas partes al mismo nivel por cesión del Gobierno, conocemos el guion del bando independentista: amnistía, referéndum e independencia. El de Sánchez es una incógnita. No tiene hoja de ruta, que en cierto modo es cuestión secundaria. La finalidad es negociar, un fin en si mismo, y no llegar a acuerdos, que de alcanzarse reducirían todavía más las opciones electorales del PSOE, en las autonómicas antes de dos años y a continuación en las generales.

    Si ya antes de sentarse hubo que excarcelar a los presos, para que no se rompa la baraja, ahora impondrán condiciones. Ya se sabe cómo los nacionalistas vascos y catalanes se entienden con el Gobierno central. Esta es su oportunidad, pues como el propio Junqueras explicó a la salida de la cárcel, los indultos demuestran la debilidad del Estado. Dada la situación, no nos sorprenderá que Cataluña se beneficie de los fondos europeos en mayor medida que los demás territorios. El PNV también es necesario para mantener la mayoría parlamentaria y los recursos son siempre limitados, o sea, que es fácil deducir quienes serán los perjudicados. Los de siempre. Y veremos que al igual que en los presupuestos del Estado, los socialistas gallegos se alinearán con el Gobierno mientras el BNG pondrá reparos verbales pero apoyará que Cataluña se lleve todo lo que pide.

    Si no fuera porque Sánchez cambió tantas veces de parecer le podríamos conceder el beneficio de la duda sobre sus intenciones. Quienes no engañan son los independentistas. Exigirán lo mismo, no lo conseguirán de primeras pero a cambio se les compensará con presupuesto. La historia se repite.

    24 jun 2021 / 01:00
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