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Chapar

    SI uno busca en el diccionario de la Real Academia de la Lengua el significado de chapar no se encuentra el que es usado frecuentemente por la mayoría de los estudiantes de colegios, institutos y facultades universitarias, es decir: estudiar de memoria sin preocuparse por entender.

    Es frecuente oír expresiones como tal carrera no es muy difícil porque la mayoría de las asignaturas son de “chapar” y tiene pocas de razonar. En la ESO y en el Bachillerato se tiene la impresión de que una parte de la enseñanza, consciente o inconscientemente, se basa en la práctica en chapar, estimulando y promoviendo esta actitud, mediante exámenes que fundamentalmente verifican la capacidad de chapar de los alumnos.

    De hecho, los alumnos y también los profesores dicen que un examen ha sido difícil porque tenía muchas preguntas de razonar y no bastaba con chapar. El significado del verbo chapar como memorizar en contraposición de razonar y de entender es una manera habitual empleada en el sistema educativo. Incluso en disciplinas que parece imprescindible el entender y razonar, como puede ser la Filosofía o las Matemáticas o la Física, se hacen algunas veces esfuerzos absurdos de memorización para encubrir el hecho de no entenderlas, probablemente por no explicarlas bien.

    Se criticaba que en épocas pasadas los alumnos aprendían la lista de reyes godos. Hoy en día, en algunos centros en la asignatura de Tecnología se aprende la lista de los diferentes clavos y clavijas, en Matemáticas se enseña y aprenden unos determinados tipos de problemas, fuera de los cuales no se sabe hacer nada, y en Física también se aprenden muchas fórmulas de memoria.

    El chapar no se restringe al ámbito educativo, sino que se extiende a muchos otros ámbitos de la vida social y económica de tal manera que se puede considerar como una savia que fluye por todas nuestras venas. Muchas de las oposiciones requieren chapar muchos temas. Los preparadores de esas oposiciones lo que esencialmente hacen es tomar los temas.

    Es decir, que el futuro opositor recite como un papagayo el tema correspondiente en el tiempo adecuado, sin pasarse y sin quedarse parado antes. Como si fuese el juego de la siete y media de las cartas. Por cierto, algunos de estos opositores, una vez que consiguen recitar bien los temas y ganar la oposición, son pagados generosamente.

    Es obvio que todo aprendizaje requiere un mínimo de memorización, indispensable para tener una estructura, pero su acentuación tal como está en España, necesita un cambio. Hoy en día con internet, big data e inteligencia artificial es más imprescindible que nunca saber buscar y entender la información antes que memorizar.

    Parece que las autoridades educativas, a partir de la nueva ley de educación, pretenden que los nuevos planes que se tienen que establecer vayan en la buena dirección de una menor memorización. Ojalá que esto sea así. No será fácil, porque la inercia existente es muy grande y cambiar el chip de profesores, sindicatos, padres y madres de alumnos no es sencillo.

    09 abr 2021 / 01:00
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