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Citius, altius, fortius

    Me voy de vacaciones un día curioso... El día en el que Adrián Ben, ese joven de Viveiro que, para ti y para mí, ha llegado al mundo del atletismo sin hacer ruido, puede hacer historia desde la humildad, la sencillez y el trabajo constante. Cuando tú leas este artículo sabremos si lo ha conseguido o no. Si ha logrado colgarse al cuello uno de esos preciados metales que encumbran al común de los mortales al Olimpo de los dioses.

    Pero, ¿acaso eso importa? ¡Importa! Claro que importa. Le importa a él, que se ha sacrificado día a día para conseguir su objetivo. Le importa a su familia, que se ha sacrificado tantas veces junto a él para que pueda conseguirlo. Pero lo logre o no, lo que realmente importa es el camino. Y el camino, sea como fuere, está hecho. Gracias por enseñarnos cómo ser los “más rápidos” Adrián.

    ¡Qué camino tan maravilloso ha recorrido Adrián! ¿Y qué me dicen del descrito por esa generación extraordinaria que ha regalado a España la época de oro de su baloncesto? Pau, Marc, Juan Carlos, el Chacho, Sergio, Víctor y muchos más han conseguido convertir un conjunto de jugadores en una auténtica Familia.

    Y desde la humildad, el afán de superación, el trabajo y la disciplina han sido capaces de hacernos soñar, de hacernos creer y de hacernos disfrutar juntos, al lado de un televisor, reuniendo a gente del norte y del sur, del este y el oeste, casi sin excepciones. Y todo esto en un país mucho más acostumbrado a poner fronteras que derribar muros. ¡Ole, ole y ole! Gracias por enseñarnos a ser “más fuertes”, Familia.

    ¿Y qué me dicen de Ana Peleteiro? Su 1,71 metros de naturalidad, espontaneidad y carisma nos han conquistado a todos. Y es que mucho más allá de batir su propia marca, mucho más allá de conseguir superar el récord de España y mucho más allá del bronce olímpico, está su historia. La historia de una chica humilde, luchadora y disciplinada que, forjada sí misma, supo ir creciendo poco a poco de la mano del mejor de sus triples saltos: creer en sus posibilidades, tener claro su sueño y trabajar duro para conseguirlo.

    Sólo le faltaba un ingrediente para la receta perfecta: rodearse de la experiencia que le faltaba. Y ahí tampoco escatimó en recursos al confiarle su suerte al nueve veces campeón Iván Pedroso. Gracias por enseñarnos a soñar “más alto” Ana.

    “Más rápido, más alto, más fuerte”. El lema olímpico. La llamada a la excelencia que a todos nos debe inspirar. Porque Tokio será historia el próximo lunes. Pero, cada día, a la vuelta de la esquina, la vida nos enfrentará a una prueba que debemos enfrentar.

    05 ago 2021 / 01:00
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