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lunes, 25 mayo 2020
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De galos, coronavirus y fiscalidad (IV)

    Nuestra irreductible aldea gala está en pleno proceso de desescalada hacia la nueva normalidad, pero el paulatino levantamiento de restricciones y medidas de contención aún supone importantes limitaciones a la actividad económica y, en consecuencia, para el empleo.

    Pese a los avances de las últimas semanas, siguen siendo muchas las empresas que no pueden trabajar a pleno rendimiento, aunque la fase lo permita sobre el papel. Incluso cuando haya finalizado el estado de alarma necesitarán tiempo y esfuerzo para reactivarse.

    Piense en su restaurante favorito de nuestro casco histórico, ese (como todos) que depende completamente del turismo para su viabilidad. Ahora mismo, salvo que hayan hecho el esfuerzo para adaptarse sirviendo comida a domicilio o tengan una terraza con la superficie y capacidad suficiente, la reapertura no es una opción.

    Pero, ¿podrá abrir a partir del próximo lunes, 25 de mayo, cuando entremos en fase 2? ¿Habrá suficientes clientes mientras estén limitados los desplazamientos interprovinciales? ¿Quién llenará sus mesas si nuestras fronteras y las de nuestros vecinos permanecen cerradas?

    La realidad es que su actividad seguirá objetivamente afectada por las limitaciones que continuarán existiendo más allá de la duración del estado de alarma. Podemos pensar en hostelería y turismo, pero no nos podemos olvidar del pequeño comercio, las panaderías, lavanderías... Por desgracia, nadie está libre de las turbulencias de la Covid-19.

    Con la intención de atender las necesidades de estos negocios nuestro particular Julio César ha aprobado el Real Decreto 18/2020, del 13 de mayo, de medidas sociales en defensa del empleo. Esta norma pretende dar cobertura a la recuperación de la actividad de una forma paulatina y flexible. Para ello se establece la posibilidad de tramitar un ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas y de producción, con efectos retroactivos desde la fecha de finalización del primer expediente.

    El RD también define dos supuestos en los que se puede mantener el ERTE de fuerza mayor: la prevalencia de la situación de fuerza mayor total para aquellas empresas que sigan afectadas por las causas que dieron lugar al mismo, o el pase a la situación de fuerza mayor parcial de las empresas que no puedan recuperar completamente su actividad.

    Permanecer en una situación u otra no es baladí. Las empresas que continúen en situación de ERTE por fuerza mayor total continuarán aplicando el 100% de exoneración de cotizaciones sociales. Mientras que aquellas que pasen al de fuerza mayor parcial, deberán abonar un porcentaje de las cotizaciones de los trabajadores que se reincorporen y otra parte de los trabajadores que continúen con el contrato suspendido o reducido. Es decir, que deberán abonar parte o la totalidad de las cuotas de seguridad social de toda la plantilla.

    Es también muy importante señalar que el RD traslada a la empresa el deber de presentar una declaración responsable ante la Tesorería General sobre su situación. La propia empresa decide qué hacer, pero debe hacerlo motivadamente, ya que en caso de inspección futura deberá acreditar las razones de su declaración, so pena de tener que devolver las cantidades dispensadas anteriormente. Así, volviendo al ejemplo de su restaurante favorito, si la provincia pasa a fase 2 y puede abrir con una limitación al aforo del 40% pero no lo hace, tendrá que acreditar qué causas justifican la continuidad del ERTE en cualquiera de sus modalidades. Es por esta razón por la que recomendamos que, si es propietario de un negocio, consulte con su asesor de confianza.

    Aunque estas medidas tienen una limitación temporal hasta el 30 de junio, se prevé la posibilidad de prorrogar los ERTE de fuerza mayor y de las exoneraciones de seguridad social si llegada esa fecha existen restricciones a la actividad vinculadas a razones sanitarias, pudiendo extenderse incluso a los ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.

    Habrá que ver si estos instrumentos son capaces de facilitar la reactivación y abordar con ciertas garantías el escenario o, si más allá del 30 de junio, resulta necesario recurrir a otras soluciones como la prórroga o la transformación en otro tipo de ERTE.

    Y nosotros que creíamos que lo peor que puede pasar es que el cielo se nos cayese sobre nuestras cabezas... ¡Panoramix, necesitamos ya esa vacuna!

    22 may 2020 / 22:57
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