El Correo Gallego

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{ EL DÍA DESPUÉS }

PEPE CASAL

4º Cuarto

06.12.2016 
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FUE UN PARTIDO muy bonito y disputado ante un Joventut que venía de una  gran racha. A pesar de que falte mucha Liga, para Obradoiro era un partido muy importante, en el sentido de confirmar las sensaciones que últimamente señalaban el camino de la estabilidad en el crecimiento de su juego. Esta vez apenas hubo altibajos defensivos, con bastante solidez en general subiendo el diapasón de la intensidad en el momento clave, al final del último cuarto, con acciones que resultaron vistosas y decisivas.
El camino pareció sencillo al principio, pero como si fuese una reedición del juego de la pasada temporada, la Penya recurrió al triple y desde ahí fue recortando diferencias consiguiendo la igualdad en el marcador, a pesar de que el Obra lanzó dos andanadas en su ataque que casi llegaron a romper el partido. Se llegó al cuarto cuarto con margen de solo 2 puntos y su comienzo fue un calco de lo que habían deparado ambos equipos hasta ese momento. Los verdinegros se olvidaron del juego interior y no fueron capaces de aprovechar su ventaja en estatura dentro de la zona tras la injusta eliminación de Pustovyi, con la cuarta y quinta faltas cuando menos rigurosas.
A mitad del período, en el momento clave, Pozas dirigiendo, Dulkys anotando y Llovet simplemente jugando a baloncesto, dieron una magnífica lección de lo que supone interpretar este juego con inteligencia y sabiduría. Fue un auténtico recital de basket y una demostración de entender y leer lo que acontecía en el parquet. La aportación del ‘ingeniero’ Llovet tuvo muchísimo mérito tras el parón de su lesión, al igual que la dirección de Pepe Pozas cuya recuperación ya es un hecho, pero también quiero resaltar la importancia del rol que ha sido capaz de asumir Dulkys como fabricante y ejecutor de canastas decisivas en momentos muy difíciles en los que el pulso tiembla más de la cuenta.
Tampoco debo olvidarme de la excelente aportación de Benzius y Pustovyi. Ambos ayudaron mucho tanto en la anotación como en la intimidación, y al igual que el resto de sus compañeros, fueron partícipes de una victoria tan importante como necesaria.
Ahora llega un inoportuno parón, porque desde mi punto de vista, cuando coges el ritmo y llegas a la senda del buen juego lo mejor que puede pasar es seguir sin parar. En otro momento este parón, triste consecuencias de las ligas impares, sería bienvenido y ahora lo único positivo que podemos sacar de él es que sirva para ganar tiempo en la recuperación de Urtasun.
Con escala previa en Madrid, nos quedamos sin basket en Sar hasta el día de los Inocentes. Sería un lujo terminar el año con cinco victorias y comenzando otra vez a demostrar que ganar en el Multiusos vuelve a ser una aventura muy complicada para los conjuntos visitantes.