El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

EL EXPERTO

ABEL VEIGA

¿Puede la empresa obligar a hacer las pruebas del covid-19?

26.03.2020 
A- A+

UNA DE LAS cuestiones que esta pandemia están poniendo de manifiesto es si el trabajador está obligado o no a acudir a su puesto de trabajo y en qué hipótesis no tendría que hacerlo. A priorei más allá de la discusión de si debería haber un cierre absoluto y total de toda actividad económica y laboral en consecuencia, salvo para la producción, distribución, logística y comercialización de ciertos bienes y prestación de servicios esenciales, el trabajador, el empleado (dejamos también al margen al funcionario y personal laboral de las administraciones) está obligado a acudir a su puesto de trabajo salvo que, de un lado, se le hubiere dado de baja por enfermedad o, de otra parte, tenga la posibilidad y los medios (la empresa facilita o el propio trabajador está en disposición) de realizar su trabajo a través de lo que se conoce como teletrabajo desde su domicilio familiar. Ni el salario ni la duración de la jornada se resienten por este hecho. Otra cuestión es si realmetne se cumple por exceso o por defecto la duración real de la jornada. Mas ¿es obligatorio teletrabajar? ¿y si la actividad empresarial o la empresa ha cerrado?

Es cierto que, si a un trabajador, que debe acudir diariamente a su puesto de trabajo se le ha practicado el test o análisis para confirmar o no el covid-19 y este resulta positivo, quedará bajo una situación de baja laboral por accidente, pero ¿y si es un familiar directo de alguien con quién convive y ha dado positivo en el test, o de un compañero de trabajo por mucho que se guarden las distancias preceptivas? Tanto el contagio como el aislamiento por haber estado en contacto permitirían acogerse a esa baja. La empresa tiene un deber de protección que garantice la salud y la seguridad de sus trabajadores. En caso de que haya trabajadores enfermos o contagiados o en situación precautoria de cuarentena, y por tanto en situación de incapacidad temporal, podrá ser sustituidos por otras personas -contrato de interinidad- en tanto dure la situación de baja del trabajador enfermo o aislado.

España a diferencia de otros países ha apostado por vehicular los ERTE y éstos están siendo masivos. Nuestros países vecinos aconsejan y no favorecen estos expedientes temporales de regulación de empleo llegando incluso a costear hasta el 80 % del salario. Un trabajador individualmente no tiene derecho a oponerse al ERTE al ser esta una medida colectiva y si está incluido en el grupo afectado de no ser la totalidad de la plantilla, debe pasar y aceptar la situación. La suspensión del trabajo por un ERTE exonera, indudablemente, de trabajar, pero implica una cierta pérdida de retribución, pasado a situación leal de desempleo (si bien será temporal) y percibiendo el trabajador prestación por desempleo. Lo que no impide que la empresa siga estando obligada a cotizar por contingencias comunes.

Es cierto que las empresas afectadas por esta situación, y en las que el nivel de actividad, de producción, de ventas cae o incluso ve imposibilitado el acceso y prestación a los servicios y prestaciones normales, puede conforme a la ley optar por un abanico de posibilidades tales como la suspensión de contratos, las reducciones de jornada por causa objetivas (éstas están tasadas legalmente: económicas, técnicas, organizativas o de producción) o, como estamos viendo, por fuerza mayor. Pero también puede decidir una extinción colectiva de contratos de trabajo por causas objetivas.

Y finalmente, otra entre los múltiples interrogantes que se suscitan, ¿puede la empresa obligarme a realizar las pruebas o test de covid-19? Los derechos individuales, en caso de negarse y no consentirlo el trabajador, y la tutela a la intimidad claudican, sin duda, cuando existen intereses igualmente dignos de tutela y que pueden afectar a una colectividad máxime ante situaciones de emergencia como la actual.

El autor es profesor universitario