El Correo Gallego

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LOS PASOS CONTADOS

ALFONSO VILLAGÓMEZ

La oposición a Sánchez

15.02.2020 
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EL principio del equilibrio de poderes se formula sobre la base no solo de la división entre los tres clásicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) sino también sobre los mecanismos internos de control y contrapesos en cada uno de ellos. Pues bien, dentro del poder Legislativo es crucial el papel de la oposición al Ejecutivo, que se ejerce a través del control y censura de las iniciativas y propuestas del Gobierno. En España esta determinante función de la oposición, cuando toca la misma al Partido Popular, se viene desenvolviendo por unas cauces y formas, y con una dialéctica opositora, impropias de una democracia avanzada como es la española. Acabamos de comprobarlo con el bochornoso debate de hace unos días en el Congreso de los Diputados a propósito de la toma en consideración del proyecto de ley de eutanasia.

Una conducta opositora del PP al Gobierno de Pedro Sánchez que pierde su legitimidad y credibilidad con la misma desmesura y despropósitos -cuando no directamente el insulto- de sus desatinados planteamientos y argumentos. Pero, por desgracia, esta errática forma de oposición no es nueva: ya se manifestó, con idénticas maneras, entre los años 2004 a 2011 de gobiernos también socialistas.

No sería así ni justo ni apropiado calificarla entonces como de "leal oposición" al modo del sistema parlamentario británico, sino más bien se trata de una expresión de la oposición más próxima a la desarrollada en las democracias y modelos políticos menos maduros.

Porque, la representación que asumen los parlamentarios se materializa, precisamente, por medio del debate en uno de sus momentos más relevantes y problemáticos de las categorías representativas en la moderna ciencia política. De ahí que cuando el debate se degrada y se convierte en una sistemática desviación de esta manera de hacer oposición, se degrada también la propia democracia y la percepción que de la misma se transmite a los ciudadanos. Es muy probable que el Ejecutivo de Sánchez se equivoque en ocasiones, que incluso aparente unas formas erróneas de gobernar, pero a eso solo cabe oponerse con razones, con fundamentos y con una dialéctica democrática.

Doctor en Derecho