El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

América: sus errores y los nuestros

09.11.2019 
A- A+

NOS impactan y preocupan los disturbios callejeros y las protestas ciudadanas que deterioran la imagen y la convivencia en nuestros países hermanos de América Latina porque conocemos sus carencias y compartimos muchas de sus inquietudes y frustraciones. Es cierto que Colombia, México, Brasil, Uruguay y Argentina han de asumir severas transformaciones económicas y políticas; que Chile y Bolivia tienen sus propias angustias administrativas y sociales; y que esta última, junto con Venezuela, Cuba y Nicaragua, han tomado un arriesgado camino que daña el bienestar de sus poblaciones. Pero, aun así, no resulta difícil diagnosticar una serie de dolencias y trastornos compartidos que encuentran su eco en contextos de Oriente Medio, en el Sudeste asiático, e incluso en Europa.

Hablo de cuestiones tan elementales y dañinas como la incapacidad de sus gobernantes para alcanzar consensos políticos y de Estado que propicien la cohesión y la equidad social. De hecho, y en pleno siglo XXI, asombra que quienes pretenden y luchan en campaña por representar a la ciudadanía, una vez en el poder, sean incapaces de simplificar la burocracia hipertrofiada de sus países, de aplicar fórmulas contra la desigualdad, de poner freno a los intereses partidistas que no corrigen la violencia y la falta de seguridad, de priorizar el deseable Estado de derecho, o de mostrarse inflexibles frente a acciones destinadas a falsear y deformar la democracia.

En nuestro Continente hermano, al igual que aquí, se necesitan líderes valientes e independientes, capaces de revisar de manera cabal esas políticas de austeridad que acaban deteriorando el esfuerzo y las ilusiones de las clases medias. Incluso al evidenciar su ineficacia a la hora de negociar con organismos internacionales como el FMI, semeja que sólo buscan blindar sus intereses y el provecho de los suyos. ¿Acaso no ven la precariedad en la que vive la mayoría de la sociedad? ¿Es posible que no logren vislumbrar que en el amparo de las familias, en la atención a los enfermos, en la protección de las pensiones justas, y en la dignidad laboral y salarial radica la felicidad y la paz de sus países?

Hasta que la liberalización empresarial y comercial, también en las pymes y a pequeña escala, sea una realidad; hasta que el intervencionismo del Estado deje de limitar la sabiduría y el emprendimiento de los ciudadanos; hasta que las injusticias económicas, de subsidios y de amparo a los más vulnerables sean corregidas; y hasta que seamos capaces de seducir y comprometer con nuestros planes y proyectos a quienes han logrado concentrar inmensas fortunas gracias a la labor y al arrojo de tantos trabajadores honrados y leales, no podremos construir ese mundo ideal capaz de aprovechar las oportunidades de la globalización y de disfrutar los beneficios de un planeta interconectado e interdependiente.

www.josemanuelestevezsaa.com