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El Correo Gallego

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tribuna libre

CARLOS DÍAZ MARQUINA

Anzac Day y el centenario de Gallipoli

23.04.2015 
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LEST we forget, reza la inscripción en el monumento a los caídos: para que no olvidemos. Es un homenaje a los valores que afloran en algo tan irracional como la guerra y por lo que merece dar la vida.

Se cumple un siglo del desembarco, en el atardecer del 25 de abril de 1915, de los soldados de la Australia and New Zealand Army Corps (Anzac) en las costas de Turquía para participar en la campaña de Gallipoli. Muchos de ellos murieron pero demostraron su coraje y se ganaron el respeto de los europeos.

Durante la Primera Guerra Mundial murieron unos 60.000 australianos y miles resultaron heridos. Más de 416.000 australianos participaron como voluntarios en la contienda, sobre una población de unos cinco millones de habitantes. Fue el país proporcionalmente más castigado. Casi todas las familias acusaron las pérdidas. Por eso, concluida la guerra, al ocaso, tras el servicio religioso, la gente se reunía espontáneamente en la calle cada 25 de abril. El ocaso tenía un especial simbolismo por ser un momento favorable para el ataque de las tropas. La marcha era silenciosa, como exigía la reflexión, cargada de tristeza aunque con el orgullo de haber servido a un fin superior. No se exaltaba la guerra: se honraba a los que arriesgaron su vida o la entregaron por los demás.

Aquella campaña de Gallipoli, aquella Gran Guerra a miles de kilómetros de su hogar, forjó la moderna Australia y consolidó su sentimiento como nación. Su valor, su sacrificio, el compañerismo en el campo de batalla, el idealismo, la defensa de la libertad que demostraron en combate, se trasladaron como valores al pueblo australiano.

Aquellos jóvenes que salieron en un convoy desde Albany (Australia Occidental) el 1 de noviembre de 1914 no podían ser conscientes del servicio que iban a prestar, más allá de la lucha contra el enemigo físico de la guerra. Por eso, esta jornada de reflexión va más allá también de los uniformes y es una llamada a la conciencia ciudadana.

Aquel espíritu ha persistido en otras contiendas del siglo XX (y en otras misiones del siglo XXI) en que participaron soldados australianos, incluso en la Guerra Civil Española, donde sesenta y seis australianos (entre los que había diez mujeres) se enrolaron en las Brigadas Internacionales. Al menos catorce de ellos dejaron su vida en España. Una placa en Canberra, la capital, conmemora su memoria.

A lo largo de la geografía australiana se suceden los monumentos a esos soldados que lucharon y dieron su vida y marcaron unos valores para las generaciones posteriores, un ejemplo para toda la población.

Suena Last Post, la melodía que homenajea a los caídos por la Commonwealth of Australia, se iza la bandera a media asta y todo un pueblo se entrega al recuerdo y la reflexión. Por la paz y la libertad.

Secretario de Australia Spain

Business Association (ASBA)