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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Asaltar los cielos

11.01.2020 
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A cuentagotas han ido trascendiendo los nombres de los nuevos ministros del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Bueno, más bien se empezaron a filtrar por el interés de la formación morada en cobrar un protagonismo que ya veremos si el presidente socialista logra controlar. En todo caso, ya hay polémica. Muchos aún recordamos cuándo el líder de Podemos decía, acertadamente, que había grandes personajes independientes en España, y que una formación como la suya evitaría actitudes típicas de "la casta", y recurriría a prestigiosos expertos para un futuro Gobierno de coalición.

Incluso sedujo hacia sus filas a figuras de renombre que bien podría ahora considerar ministrables. Pero no. El giro es tal que, por lo que parece, premiará, además de a la familia, a sus más fieles escuderos, independientemente de su adecuación, formación y experiencia para los puestos (ya pagaremos los ciudadanos el número de asesores que precisen para paliar sus carencias).

Así, por ejemplo, con la cantidad de mujeres célebres que tenemos en España que han dedicado su vida y su obra a luchar desde las más diversas áreas e instancias por el feminismo y la igualdad, el vicepresidente escoge a su pareja, cuyos méritos se reducen a una licenciatura y a un título de máster que comparte con millones de jóvenes menores que ella y hasta con mayor experiencia laboral, pues la suya parece reducirse a unos meses no concretados trabajando en una empresa de venta de electrodomésticos.

Algunas voces han recordado que en los consejos de administración de las empresas no se debe e incluso no se puede nombrar a la pareja; pero, si me apuran, si la trayectoria de la persona (hombre o mujer) así lo avalase, pues ser pareja sería un debate de forma, más que de fondo. Y es que, ideologías aparte, ver a Nadia Calviño, o a Arancha González Laya, al lado de Irene Montero en un consejo de ministros, chirría. El caso de Manuel Castells es diferente; pero claro, lo ha propuesto En Comú Podem; y aunque Pablo Iglesias lo ha aceptado, ya se verá si su concepción de la Universidad Española deviene podemita, o supera las disfunciones que conlleva disgregar su ministerio del de Ciencia e Innovación.

Las esposas de los anteriores presidentes, desde Felipe González hasta Pedro Sánchez, tienen, al menos, experiencia laboral contrastada; pero a ninguno se le ocurrió nombrar a su cónyuge ministra. Incluso Aznar se cortó a la hora de designar a su acreditado hermano como segundo del Defensor del Pueblo, y el ministro De Guindos apartó a su sobrina de un puesto para el que estaba sobradamente preparada. Se trataba de guardar las formas, así como de reconocer que en España abundan figuras cuya trayectoria y experiencia justifican el encargo de una cartera. Bien, pues parece que ya ni las formas ni el fondo importan. Por fin entendemos qué significaba "asaltar los cielos".

www.josemanuelestevezsaa.com