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tribuna libre

ASOCIACIÓN DE VECINOS COMPOSTELA VELLA

El buen ambiente de la ciudad histórica

12.01.2019 
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El dictamen ambiental del nuevo Plan Especial de la Ciudad Histórica constituye una oportunidad para comprobar si el nuevo planeamiento será sensible a los problemas ambientales de la ciudad histórica. La conservación del patrimonio y el impacto sobre el medioambiente han mejorado a lo largo del período de vigencia del actual Plan Especial. Sin embargo el volumen de la población, la diversidad de los usos a pie de calle y el ruido ambiental, han empeorado de forma continuada.

La población de la ciudad histórica se encuentra en retroceso desde hace años transformando la ciudad en un decorado sin habitantes. En 2015 nuestra asociación constató una pérdida del 10 % de la población entre 2009 y 2014. Más allá de la tendencia general a disminuir el número de habitantes por vivienda, son el número de viviendas vacías y la progresiva sustitución de viviendas por hoteles los que han diezmado la población.

La diversidad de los usos a pie de calle también ha disminuido en los últimos años y amenaza con transformar un tejido urbano complejo en un espacio exclusivo de ocio. Comparando los usos comerciales en la ciudad histórica entre 1993 y 2009 hemos comprobado que existen dos tipos de usos. Por una parte los que se multiplican: hostelería (x2), hospedaje (x2) y venta de suvenires (x3). Por otra parte, los que retroceden: el comercio tradicional ligado a la vida residencial (÷2).

Las calles de la ciudad histórica en las que el ruido es un problema ambiental objetivo, las llamadas “Zonas Acústicamente Saturadas” (ZAS), se han ampliado continuamente a lo largo de los últimos años. Desde 2005, el número de ZAS se ha multiplicado casi por tres. Se pone de manifiesto la incapacidad de la administración local para revertir el deterioro ambiental vinculado al ruido, ahora con la modificación del Plan Especial tenemos una oportunidad de solucionarlo.

La tramitación ambiental de un plan urbanístico habitualmente se centra en la contención de las emisiones contaminantes al aire y al agua, en la protección de espacios con valor natural y el control del volumen edificado para reducir el impacto visual y evitar cegar vistas. Esas son cuestiones críticas en la expansión de las ciudades, en la construcción de nuevos barrios. En el caso del Plan Especial de la Ciudad Histórica de Compostela los retos son otros. Los retos no se vinculan al impacto sobre un ecosistema natural. Los retos se relacionan con la capacidad del nuevo plan urbanístico para condicionar la evolución del ecosistema urbano evitando su deterioro y su desnaturalización. Hacer a la almendra atractiva como lugar de residencia, incentivar comercio y actividades económicas no turísticas. Es decir, crear las condiciones ambientales necesarias para que pueda producirse la repoblación.

Confiamos en que tanto el documento de inicio aportado por el Concello de Santiago como el dictamen ambiental sean sensibles a los verdaderos retos ambientales de la ciudad histórica. Que los nombren y que establezcan indicadores que permitan medir su relevancia de forma objetiva. Mientras esta auditoría ambiental no se realice, despoblación, monocultivo turístico y ruido amenazan con transformar de manera irreversible la ciudad histórica.