El Correo Gallego

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COMPOSTELA EN FORMA

SANTI CARRO

Beneficios insospechados de la actividad física (I)

09.12.2018 
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Pregúntele a cualquier individuo que todavía continúe practicando un estilo de vida ancestral, cazador-recolector, sobre el término "deporte". Y acto seguido observe la expresión de perplejidad en su cara y esos hombros levantados a más no poder, porque para esta gente el término "deporte" ¡¡¡no existe!!! Para los pocos pueblos que todavía hoy día continúan practicando el estilo de vida nómada, su modus vivendi ya es un deporte en sí mismo, al verse obligados a andar, trotar, correr, trepar, subir y bajar para conseguir seguir adelante. Para ello recordemos lo que hacía una tribu cualquiera (en sus días de esplendor) de indios Apache, Sioux o Cheyenne, tras la migración del búfalo; o en los guerreros Masai al trote ligero, para poner coto al león; o mejor aún, en los aborígenes maoríes, ejecutando una "haka" (danza tribal) antes de entablar fiero combate.

Hombres, mujeres y niños participan por igual en los quehaceres diarios. Y todo esto lo hacen al aire libre, recibiendo sin cortapisas su cupo diario de rayos solares (vitamina D), en un entorno agreste y en contacto directo con materia orgánica de todo tipo: tierra, roca, madera, hojarasca, maleza, animales (bacterias, bacterias, bacterias) y muy alejados de los poluentes ambientales, los campos electromagnéticos y los disruptores endocrinos que hoy en día nos acosan a todos nosotros, infelices urbanitas.

Estas gentes prehistóricas no conciben el hacer un esfuerzo físico "porque sí", ya que para ellos detrás de cada desempeño físico hay una utilidad para la subsistencia del grupo, como ir a cazar, recolectar, pescar, fabricar útiles diversos o prepararse para la guerra. De hecho, muchos de estos pueblos antediluvianos cuando salen a cazar, van a por todas, y si no que se lo pregunten a los bosquimanos del Kalahari, cuando sortean al trote ligero la estepa arbustiva siguiéndole la pista al ciervo Kudú, cosa que bien podrían dejar en aprietos al más avezado de los ultramaratonianos, ¡¡¡y sin zapatillas ni isotónicos de por medio!!!

¿Adónde quiero llegar? Sólo a un hecho: cualquiera que no se mueva, será un enfermo crónico. Así de sencillo. El cuerpo humano está diseñado para doblarse, estirarse, retorcerse, saltar, trepar y sudar. Las articulaciones necesitan elongarse, los músculos contraerse, el corazón bombearse, la linfa movilizarse y los pulmones expandirse... no sé si me explico. Porque si no hacemos todas estas cosas vamos a pagarlo caro: la atrofia muscular (o sarcopenia) y el declive artrósico estarán a la vuelta de la esquina, y cada año que pase la capacidad cardiovascular sufrirá una constante merma. Perderemos la capacidad de termorregulación. Además, el que no se mueve "por fuera", tampoco se mueve "por dentro", es decir, el colapso intestinal será permanente y el estreñimiento, un viejo amigo. Las centrales energéticas de las células, las mitocondrias, serán "pocas y cobardes", y el cansancio, generalizado; también se generarán enormes cantidades de oxidantes (radicales libres) que deteriorarán las funciones celulares. Ah, por supuesto, todo esto sin contar con la retención de líquidos edematosos, como un lastre perpetuo con el que tendremos que cargar, todos los días de nuestra inepta vida, a razón de unos 4 o 5 kilos de "caldo edematoso".

A lo largo de estos cuatro artículos, pues, iremos desgranando los beneficios insospechados de la práctica deportiva, para animarle a usted (si no lo hace ya) a levantar el trasero del asiento y calzarse unos buenos tenis. Y recuerde: el objetivo principal del deporte no es conseguir encestar un balón en un aro, o chutar para meter un gol, ni siquiera levantar 2 veces más la barra en el peso muerto... el objetivo primario es mantener la funcionalidad del cuerpo, emulando -como buenamente podamos- lo que los pueblos antediluvianos hacen "por defecto", todos y cada uno de sus días.

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EL OBJETO DE ESTE ARTÍCULO ES SÓLO ORIENTATIVO. CONSULTA CON TU MÉDICO Y/O ESPECIALISTA CUALQUIER CAMBIO EN TU DIETA O ENTRENAMIENTO. EL AUTOR ES NUTRITERAPEUTA