El Correo Gallego

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{ COMPOSTELA EN FORMA }

SANTI CARRO (*)

Black is black

14.10.2018 
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¿Qué tienen en común las zarzamoras, el café sólo, las uvas tintas, las bayas de açai y los arándanos? ¿Y qué la oliva madura, el chocolate amargo, las ciruelas pasas y ciertas variedades de tomates y frijoles? Pues dos cosas: 1/ Que todos ellos tienen antioxidantes "a barrer", y 2/ Que todos ellos son negros como la noche más absoluta. Incluso hay que reconocerle, al fétido ajo negro fermentado -¡puaj!- que su contenido en sustancias "antidegenerativas" está a rebosar de principios activos... aunque existan otros medios -digamos más refinados- de pertrecharse de antioxidantes y sin vomitar los hígados, como acabamos de dejar constancia.

Si es que no falla, queridos amigos: el color de los alimentos vegetales -y también de muchos otros de origen animal- nos indica en que punto de maduración se encuentra el susodicho comestible, y que expectativas nutricionales anuncia. La relación cromática que establecieron en su día los comestibles vegetales con las bestias pardas (incluidos los simios), a través del mecanismo "insinuación-captación retiniana", es tan vieja como la existencia de ambas, flora y fauna. Si no fuese por el color que lucen las distintas bayas, brotes, frutos, raíces, hojas e inflorescencias, no sabríamos en que punto de maduración se encuentran dichos refrigerios, ni tampoco cuando metérnoslos en la boca.

Veamos: los maracuyás son claramente tóxicos si se recolectan antes de tiempo, al igual que los tomates, los kiwis, los plátanos... por no hablar de las piñas tropicales o los aguacates. Las zarzamoras rojas deben atemperar primeramente su carga ácida (nos lo advierte su color: peligro) para poder transformar los ácidos en suculentos glúcidos comestibles, y proceder entonces -ahora sí- a hincarle el diente a tan suculento y ennegrecido manjar. Incluso los monos arborícolas, nuestros parientes cercanos como el macaco Rhesus, se arman de paciencia a que los higos maduren adecuadamente y sólo cuando el fruto de la higuera "alcanza el clímax", y rebosa de azúcares y antioxidantes... sólo entonces, que se dan el festín que tanto ansían.

Y de entre todos los colores que más promesas hacen a la vista -si no el que más-,­ ­está el negro noche. La explicación no se encuentra en la vitamina C, ni tampoco debe buscarse en el tocoferol o los carotenos; perderá el tiempo usted, contabilizando calcio, hierro o potasio. ¡Ja!, ni siquiera las preciadas fibras, que se esconden tras la oscura epidermis de todos estos frutos, lleva la razón consigo... pues son los compuestos fenólicos, los que explican el fenómeno nutricional de estas oscuras viandas, y las que deberían guiar nuestra mano a la hora de consumirlas.

Por estas mismas razones, cuando alguien le cuente a usted que el té verde es el brebaje con más antioxidantes conocido, ríase usted a mandíbula batiente entre sorbo y sorbo de su oscuro café. ¿Acaso decepciona el tomate rojinegro, o la oliva negra en todo su esplendor? Nunca. Por no hablar, llegado el momento y reverdecido el mes de agosto, de elegir sabiamente la variedad de ciruela, entre tantas como existen, la autóctona "collón de frade", negra como el carbón, por las consabidas razones nutricionales anunciadas en el oscuro de sus atuendos.

Sí, salta a la vista... las bayas de açai amazónico, colgantes en las alturas arbóreas (a modo de collar de perlas) y negras como un demonio, casi-casi se acercan a nuestra zarzamora patria, en poderes curativos mesiánicos, si no fuese porque tan solo una gota de nuestras moras patrias manchan, allá donde ruede cualquiera de ellas, como ningún otro alimento conocido en la Galaxia... ¡Ja! Y el rastro que dejan dichas gotas, en su caída libre a través de nuestro gaznate, es la impregnación misma de la ambrosía y de la protección antioxidante, allá por donde discurran. Atendiendo a estas razones, los azulados arándanos o las uvas negras también quieren -aunque no pueden- igualarse a las moras, ¡¡¡aunque tampoco se queden mancas!!!

Centrobenestarsantiago.com

(*) El autor es nutriterapeuta 

EL OBJETO DE ESTE ARTÍCULO ES SÓLO ORIENTATIVO. CONSULTA CON TU MÉDICO Y/O ESPECIALISTA CUALQUIER CAMBIO EN TU DIETA O ENTRENAMIENTO