El Correo Gallego

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A SON DE MAR

JUAN SALGADO

Bufonada de la vicepresidenta Carmen Calvo

20.07.2019 
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COMPRENSIBLEMENTE indignados por la nueva tropelía discursiva de la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, a propósito del feminismo que reclama en exclusiva para sí misma y para su partido - "No bonita, el feminismo no es de todas"-, el fraternal El Mundo editorializaba este martes afirmando que "sería un error despachar como una perla más del historial declarativo de Carmen Calvo su burdo intento de apropiación partidaria del feminismo".

Hace bien el editorialista en recordar las verdades del barquero, singularmente algunas peripecias históricas del PSOE -con sus diputadas Kent o Nelken oponiéndose en Cortes al sufragio femenino que defendía la liberal Clara Campoamor- que dejan desnuda de razón a la vicepresidenta o cómo más recientemente otros partidos, caso del PP, fueron adelantados al situar a sendas mujeres al frente del Congreso o del Senado. En todo caso, vano intento de contraargumentar desde la razón a quien no se significa por tenerla como norte en sus repetidos deslices dialécticos fruto de una repetida incontinencia verbal desaforada.

Es evidente que, lo dice el editorial, el error no es inocente. Pero se equivoca el editorialista al equiparar sanchismo con socialismo. Hace muchos meses, quizá años, que la dirección circunstancial del partido y lo que el común de los ciudadanos entiende como socialismo de corte europeo han tomado caminos divergentes. Claro que la de Calvo es una posición sectaria, pero no más ni menos que la de su jefe de filas -acaso más comedido en sus expresiones, que no en sus intentos-, especialmente empeñado en criminalizar de todos los males a las derechas y reservándose para sí las bondades, progresos y preocupaciones de cuanto demanda la ciudadanía. Todo en aras del sacrosanto poder al que aspira.

Volviendo a la vicepresidenta, el buen raciocinio aconseja tomar a cada uno en la consideración que merecen sus propias convicciones y discursos. De hacer valer esta máxima, no parece la mejor estrategia elevar a la categoría de rigor lo que no pasa de ser otra bufonada más frente a posiciones más coherentes y reflexivas, como la que estos mismos días nos deparó la primera española que asciende a general de los Ejércitos, Patricia Ortega, para quien el feminismo "no es un tema de mentalidades políticas, es un derecho humano que extrapola el género, y es de todos".

Porque en el caso de Carmen Calvo el de ahora no es sino uno más que añadir a su bien nutrido cupo de despropósitos, tales como que el dinero público no es de nadie, el colmo del lenguaje inclusivo con su "fraila", su confesado deseo de que la Unesco legisle para todos los planetas o que "alterar el tiempo es una resistencia al machismo de la sociedad", todo ello dicho por una constitucionalista que asegura que nuestra Carta Magna "no recoge la igualdad entre hombres y mujeres". ¿Y el artículo 14?

Por eso acertaron por una vez las redes sociales al tomarse el primacismo calviano sobre el feminismo como se merece, a chufla y recochineo. Sin dramatismos, que ya dice Carlos Herrera que en España, Gobierno incluido, hay más tontos que botellines.

jsalgado@telefonica.net