El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

a bordo

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

¿Cambalache o 'realpolitik'?

18.06.2019 
A- A+

¿CAMBALACHE o realpolitik? Depende del momento en que se analiza el hecho en cuestión. Lo que parece cambalache a los contemporáneos puede ser considerado realpolitik por los analistas del futuro, y en consecuencia la componenda ourensana quizá pase a la historia ennoblecida por el tiempo. Basta con echar un vistazo a la historia para sorprenderse de cómo grandes trileros que actuaron haciendo caso omiso de los principios ideológicas pasaron a la posteridad con el título de estadistas y al revés, dirigentes rectos e inflexibles que hoy consideramos villanos. ¿Acaso fue más congruente en su trayectoria Churchill que Hitler? ¿Hay dudas de que el Adolfo Suarez que veneramos en la actualidad sacó adelante la transición con mañas de tahúr?

No se trata de homologar a Baltar y Jácome con semejantes figuras, sino de pedir un análisis sosegado de lo ocurrido. Para empezar algunos se empeñaron en hacer de Baltar II un símbolo maléfico, mezcla de rey absoluto y dictador caribeño, cuando la realidad electoral es muy distinta. Gusten o no sus pompas y sus obras, lo cierto es que se queda a un paso de la mayoría absoluta tras hacer una campaña presidencial propia.

Quienes votaron PP en la provincia sabían que, de rebote, lo respaldaban para seguir al frente de la Diputación, una circunstancia que lo aleja de Maduro, de Kim-Jong-un, o de un monarca absoluto que recibe la corona por herencia. Otro tanto puede decirse de Jácome, un hombre atrabiliario que molesta a las finas sensibilidades políticas pero que lleva años sosteniendo su Democracia Ourensana contra formaciones con muchos más recursos.

De nuevo hay que evitar el error que se comete al confundir la estética con la democracia. Una cosa es que Baltar y Jácome estéticamente desagraden y otra muy distinta que sean discutibles sus credenciales democráticas. Si han conseguido una importante cosecha electoral será por algo, aunque resulte difícil entenderlo.

Con el nuevo alcalde de Ourense ocurre además que ahora lo denigran quienes hace unos días contaban con él para lograr una mayoría progresista contra Baltar. Al parecer la etiqueta de Jácome depende de con quien se alíe, no de las propuestas que haga o el programa que tenga. Si hacemos caso de los que coqueteaban con Jácome y le ofrecían contrapartidas, Baltar ha llegado a un acuerdo con un progresista dando lugar a un pacto de centro-izquierda. Si esto ha sido un cambalache también lo era lo que se pretendía hacer con el frente anti-baltariano. Poco tiene que ver la ética con este episodio. Cuestión aparte es si el precio de la transacción es elevado, o si el PP ourensano está ayudando a crecer al que podría ser su peor enemigo, o si Baltar ha dado alas a un nuevo Caballero.

Aquí toca hablar sobre la adecuación del trato a las normas del comercio político. No transgrede ninguna. Debajo del pacto hay votos que lo hacen posible, tan limpios como los que apoyaron otras opciones. ¿Cambalache o realpolitik? El tiempo dictará sentencia, pero como decíamos sucede que lo que parecía componenda, madura en las bodegas de la historia y sabe después a realismo con bouquet.

Periodista