El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

a bordo

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

La gran evasión

15.05.2019 
A- A+

ALGO que se ha destacado poco de nuestra historia autonómica es que la política gallega se nutrió de gallegos que habían hecho su carrera en Madrid. Se repitió en parte la epopeya de los indianos que retornaron después de hacer las américas, convertidos en filántropos que desparramaban entre sus vecinos parte de la riqueza adquirida allende los mares. En el caso de los políticos pensemos que, a excepción de Albor, los demás presidentes son retornados que primero se desenvuelven en la Corte para ejercer finalmente en la tierra.

Hagamos memoria. Laxe llega aquí tras recorrer varias responsabilidades de importancia en la administración central socialista y lo mismo ocurre con su correligionario Touriño. Ambos aceptan reforzar la marca del PSOE aportando una valiosa experiencia. Qué decir de Fraga que llega para revitalizar un centro derecha necesitado de fuertes liderazgos, una vez hecho todo lo que se podía hacer en la política nacional. No se sale del patrón Feijóo que acepta el reto de gestionar el post fraguismo a pesar de gozar de una cómoda posición en Madrid.

Rajoy es de los pocos casos en que se da una emigración en sentido contrario. Su marcha se produce en los tiempos revueltos de la autonomía, cuando la política cortesana parecía mucho más sosegada que la regional. Aznar recluta a varios apóstoles entre los que se encuentra Mariano, pero con esta excepción notable la regla se mantiene: la autonomía logra atraer talento político y Galicia no es un terreno políticamente ingrato del que haya que huir cuanto antes. ¿Por qué sacamos a colación todo esto?

Porque en Cataluña estamos asistiendo a un éxodo muy diferente. Casi simultáneamente Inés Arrimadas se despide del Parlament y Pedro Sánchez anuncia que Miquel Iceta será presidente del Senado. Poco antes y de forma más sigilosa se da la noticia de que Enric Millo, un notable del PP catalán y exdelegado del Gobierno, coge los bártulos y se traslada a un cargo bastante difuso de la Junta de Andalucía. Son mudanzas que se han presentado de forma imaginativa, pero que sólo pueden interpretarse como un abandono y menosprecio del electorado no nacionalista que resiste en Cataluña.

La líder de Ciudadanos ganó las ultimas elecciones autonómicas con un mensaje de resistencia constitucionalista que se desmorona con su cambio de aires. El PSC logra en los últimos comicios ser la segunda fuerza catalana a poca distancia de Esquerra, y sin embargo al artífice de la remontada lo van a ubicar en una hornacina institucional situada al otro lado del puente aéreo. El mismo Millo que sale por peteneras fue pieza clave de la estrategia catalana diseñada por el Gobierno de Rajoy, una estrategia que rediseñada por Casado descansa en una madrileña sin mayor relación con Cataluña.

Se le está dando la razón al nacionalismo que cuelga a los políticos no nacionalistas el sambenito de visitantes o meros residentes sin arraigo. Pocos son los que no están en la política catalana como quien aguarda en la puerta de embarque el próximo vuelo con destino a Madrid o Bruselas para pedir desde lejos el 155. ¡Sálvese quien pueda!

Periodista