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CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

Otra Alianza de Civilizaciones

10.12.2019 
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CORRESPONDE a monseñor Rouco Varela uno de los juicios más atinados sobre la Alianza de Civilizaciones. Aquella iniciativa del presidente Zapatero cuajó en un difuso programa de Naciones Unidas y ahora se ha convertido en una espectral organización que intenta mantener viva la llama que inspiró su creación. El caso es que al entonces arzobispo de Madrid se le preguntó sobre la idea, seguramente con el propósito malévolo de obtener una respuesta comprometedora para el prelado.

Un vano intento porque nuestro paisano salió de la trampa con su sutileza característica. Aprobó don Antonio María la propuesta zapaterista, si bien precisó la importancia de saber antes de nada cuál era nuestra civilización. Sin ese requisito la alianza carecía de fundamento. Si las otras civilizaciones tenían clara su identidad, sus valores y principios, mientras que la nuestra comparecía desnuda, la alianza estaría desequilibrada en favor de las culturas más seguras de sí mismas.

En parte lo que intenta hacer Pedro Sánchez es otra Alianza de Civilizaciones no a escala planetaria como su predecesor, sino en un plano doméstico. De la ambiciosa paz mundial que se pretendía antes, se pasa ahora al logro de una modesta investidura para la que son necesarios apoyos cuya distancia al Partido Socialista de toda la vida, es similar a la que tenían las civilizaciones que Zapatero quería reunir. A fin de disipar las suspicacias el líder del PSOE estrena un mantra muy sugerente que se reiterará en los próximos días. Se refiere a la necesidad de un "pacto entre diferentes".

La reacción más apropiada sería muy parecida a la que tuvo el cardenal. Entregar parte del Gobierno a la extrema izquierda y negociar los votos de un partido cuyos dirigentes están condenados por sedición, es arriesgado pero el riesgo alcanza cotas insoportables si el primer partido del país no sabe quién es y renuncia a lo que fue. La urgencia del pacto lleva a que los dirigentes socialistas disimulen parte de su identidad o improvisen otra que pueda agradar más a sus interlocutores, algo que es patente en la política territorial. No sólo se van deslizando hacia la plurinacionalidad, sino que el líder del PSC ya hace recuento de las naciones que podría haber en el cómputo.

Claro que por otra parte el eslogan encierra un truco. No se está pactando con los diferentes, sino sólo con algunos diferentes. Tanto el Partido Popular como Ciudadanos son diferentes y sin embargo han sido eliminados del castin desde el primer momento a pesar de que ninguno de ellos incurrió en sedición contra el Estado. A eso se podría replicar desde la jefatura socialista que el pacto es con los diferentes que a su vez son "progresistas", una categoría que incluye a un partido que aplica severos recortes en los servicios sociales de Cataluña y otro como el PNV netamente conservador. La Alianza de Civilizaciones fue algo similar, con Erdogan y Jatamí en el papel que ahora juegan Junqueras e Iglesias. No era una idea desdeñable para superar los desencuentros geopolíticos pero en ella occidente estaba sin identidad. Es lo que le ocurre a Sánchez.

Periodista