El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

A BORDO

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

Roma no le hubiese pagado

26.04.2019 
A- A+

UN enigma histórico ha quedado resuelto. Quinto Servilio Cepión, el cónsul que dijo muy digno que Roma no paga traidores, no era de Ciudadanos. De haberlo sido hubiera premiado con algún cargo en el Senado de entonces a los asesinos de Viriato. Todos juntos hubiesen celebrado una rueda de prensa en la que los tránsfugas hablarían de las excelencias de la República Romana y al tiempo echarían pestes de las tribus lusitanas, de sus costumbre bárbaras y su escaso sentido liberal. Un Cepión encantado les daría la bienvenida en medio de los vítores de los legionarios, entre los que no faltarían exmilitantes de otros ariscos pueblos hispánicos que habían visto en los romanos la opción política más adecuada y abandonado en consecuencia a sus antiguos compañeros.

Sin embargo, Cepión actúa de una manera diferente. Eran tiempos en los que incluso se tenía respeto al enemigo. Nada le agradaba más al romano que ver muerto a Viriato, pero la forma taimada con la que se le había dado muerte le repugnaba y por eso no hubo recompensa. ¿Qué diría aquel soldado de este episodio que lleva al expresidente madrileño del PP a Ciudadanos pocos días antes de las elecciones y con toda la pompa posible? No sería capaz de entenderlo, sobre todo teniendo en cuenta que ambos partidos pretenden compartir una mayoría de gobierno. Una jugada así sería comprensible entre enemigos tan acérrimos como Viriato y el romano, no entre aliados que teóricamente luchan contra adversarios comunes.

No es la primera vez que ocurre. Otra gens popular ya se exilió en territorio naranja pero nunca en fechas tan señaladas y con tanto ruido de trompetas. Los romanos de Rivera pagan y el recién llegado acepta pasar de ser presidente de toda una comunidad a corista en una candidatura. Nadie queda bien en la trama. Es patente que la fidelidad de algunos miembros cualificados del PP a sus principios era muy frágil y que Ciudadanos tiene un concepto amplio de ciudadanía. Sin embargo, lo más importante es que lo que parecía secundario se convierte en principal y viceversa.

El gran objetivo del centro derecha consistía en reeditar el modelo andaluz. De paso Ciudadanos quería horadar los cimientos del Partido Popular para ir ocupando poco a poco su espacio, si bien lo segundo se supeditaba a lo primero, o al menos así lo entendían quienes escuchaban los mensajes sobre la necesidad ineludible de evitar un Gobierno de Sánchez con la izquierda dura y los independentistas.

El fichaje de Ángel Garrido, por el tiempo y la forma, se hace con ánimo de castigar lo más posible al PP aun a costa de restarle solvencia a una mayoría de centro derecha. ¿Qué confianza podría haber entre unos aliados que alientan a los tránsfugas o con dirigentes nómadas que van de una sigla a otra? De ahí que haya motivos para pensar que el partido de Rivera, con toda la legitimidad del mundo, prefiere que el domingo haya un PP en ruinas antes que una mayoría a la andaluza. Tiene su lógica. Con un descalabro popular sería más fácil abrir el abanico de otros posibles pactos ya que el reproche sería inaudible. Carthago delenda est. En vez de Carthago pongan Casado.

Periodista