El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

El tiempo es suyo

11.07.2018 
A- A+

ENTRE los muchos poderes que asume un presidente de Gobierno, el principal es el tiempo. Todos los demás recursos a su disposición palidecen al lado de ese cronómetro que posee en la Moncloa y que puede parar cuando quiera. Si es verdad aquello de Andreotti de que el poder desgasta al que no lo tiene, la razón hay que encontrarla precisamente ahí. A diferencia de Trump, Macron, Putin o May, Sánchez carece de un maletín nuclear pero a cambio puede disparar unas elecciones cuando lo estime oportuno y conveniente, como diría el ilustre registrador de la propiedad de Santa Pola.

Es verdad que su condición parlamentaria es débil. Cierto también que ha de apoyarse en unos Presupuestos del PP y una tele que entrega a Podemos para que haga un refrito entre TV3 y la Tuerka. No cabe duda de que ha de hablar euskera en la intimidad y reír incluso los chistes de Rufián. Sin embargo tal desvalimiento se compensa con el control del tiempo. De ahí que la pregunta de si aguantará hasta el 20 sólo admita una respuesta galaica: depende. Sánchez seguramente contempla este periodo que le regala una moción de censura audaz, como un entrenamiento que hace cómodamente instalado en la Presidencia del Gobierno. Se ejercita como presidente, ensaya tiros libres, mates y bloqueos para saltar a la cancha en el momento preciso.

¿Cuál? Pues cuando quede claro su talante conciliador con el president al que llamaba hace poco el Le Pen catalán, sin llegar a nada práctico, con profusión de juegos florales y llamándole a Cataluña nación como un piropo que da fe de su disposición al diálogo. Será suficiente para que el voto socialista se recupere en esa comunidad, sin que sea detonante para enojar a los barones regionales socialistas. A esa componente habrá que añadirle el cuadro clínico del PP, es decir, la llamada a las urnas coincidirá con el nuevo líder o nueva lideresa todavía gateando por la política nacional y a medio camino de su consolidación. Y eligiendo asimismo una fase en la que Ciudadanos aparezca desconcertado, subido a la nube de las ambigüedades.

Cuando todo eso coincida y antes de que haya nubarrones económicos, con una pizca de gestos sociales y concesiones simbólicas a la izquierda pródiga del tipo del Valle de los Caídos y alguna fosa, será el instante apropiado para cerrar la interinidad y dar el salto como favorito a unas elecciones generales en las que Pedro el Chico pedirá el apoyo de los votantes para pasar a ser Pedro el Grande.

Valga la modesta reflexión para encuadrar la escena del sofá entre Sanchez y Torra, equivalente hispano a la que hace poco sostuvieron Trump y Kim-Jong-un. Poco puede darle el presidente al president, pero antes de que se produzca un "no es no" a las tercas pretensiones independentistas y Sanchez tenga que hacer lo mismo que Rajoy, antes de que se produzca esa circunstancia, el socialista llamará a votar y quedará todo postergado. Dicho de otra forma, estamos en una precampaña que el presidente desarrolla como presidente mientras que sus oponentes han de hacerlo desde el desconcierto o unas primarias fratricidas. El tiempo. He ahí su arma letal.

Periodista