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FIRMA INVITADA

CARLOS PAJARES

Descentralización de la investigación

12.07.2019 
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LA mayor parte de los centros de investigación públicos se sitúan en Madrid y Barcelona. Esa centralización de la investigación se acentúo en las ultimas dos décadas debido a la concentración de empresas en esas dos ciudades, sobre todo en Madrid. Grandes empresas como Telefónica, Repsol, Endesa, Iberdrola,… tienen sus centrales en la capital de España, constituyendo todos sus edificios y servicios unas pequeñas ciudades en la periferia. En el caso de Barcelona, la política de investigación del Gobierno catalán conjuntamente con la de los gobiernos españoles ha hecho posible toda una serie de Centros de primer nivel: Instituto de Fotónica, Sincrotrón Alba, Instituto de Neurociencias, Instituto de Química Teórica y computacional, Instituto de Física de Altas Energías,…

La lógica económica y la presión natural investigadora hace que esta tendencia centralizadora vaya a más sin que se vea una contraposición social y política. Incluso en el ámbito investigador, no se escuchan voces que reclamen una lógica distribución. Hay resultados palpables de lo que decimos: de los alrededor de cuarenta y cinco centros de excelencia reconocidos con el distintivo Severo Ochoa o María de Maeztu más de treinta están en las dos ciudades. Galicia sólo tiene uno. Los fondos Feder aplicados a investigación se hacen de tal manera, que indirectamente los reciben también Madrid, Barcelona y el País Vasco sin que haya alguna reclamación al respecto.

Desde Galicia tampoco se ha sido eficaz en conseguir centros de primer nivel. Alrededor de 2005, dentro de una política descentralizadora, el Gobierno español ofertó a la US y al Ejecutivo gallego la posibilidad de crear dos centros asociados al CSIC, uno de Biomedicina, otro de Ciencias del Patrimonio y otro de Física de Altas Energías asociado al CIEMAT. A pesar de estar durante dos años en los presupuestos, la lentitud y falta de agilidad de la USC y la Xunta hizo que no fuese posible llevarlos a cabo antes de que llegase la crisis y se llevase por delante los proyectos.

Un ejemplo de la lentitud y a veces falta de acierto de las autoridades lo constituye el Instituto Gallego de Física de Altas Energías, único centro de Galicia con la distinción María de Maeztu, cuyas instalaciones son tales que en marzo el comité internacional evaluador de su actividad, formado con prestigiosos investigadores, escribió que nunca habían visto un centro que con tan buenos resultados que estuviese en unas peores instalaciones. Año tras año desde hace más de 20 años se esta a la espera de unos mejores espacios, viendo como la USC no ha sido capaz de priorizar y racionalizar sus edificios con criterios de eficacia y competencia científica.

Profesor emérito de la USC