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CARLOS PAJARES

La malaria

26.04.2019 
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LA malaria es una enfermedad que padecen hoy en día en el mundo más de doscientos millones de personas, principalmente en países de África, debido a la cual mueren todos los años más de cuatrocientas mil personas, muchas de ellas niños. Además de las muertes, el impacto de la enfermedad es terrible en la economía y bienestar de los países africanos. Esas cifras hablan por sí solas e implicarían una movilización social y política a nivel mundial si no fuese porque las personas que lo padecen pertenecen al Tercer Mundo, alejado de este primer mundo que ante esta enorme desgracia hace la mayoría de veces oídos sordos. No es nuestro problema.

Incluso, cuando se habla de globalización no se considera esta enfermedad un problema mundial, aunque esté localizada en África, que solo es tenida en cuenta por los países europeos, norteamericanos, rusos y chinos como fuente de recursos minerales y energéticos o como origen de emigrantes ilegales.

Afortunadamente, no todas las noticias relacionadas con esta enfermedad son malas. La sensibilización del uso de mosquiteros y de substancias repelentes a los mosquitos están empezando a dar sus frutos y sobre todo los avances en la obtención de vacunas eficaces. En particular, está empezando la inoculación de la vacuna RTS,S en la población de Malawi para seguir con la de Kenia y Ghana. Esta vacuna consigue un éxito en un 40 % de casos, porcentaje que aunque puede parecer bajo es el más alto alcanzado por una vacuna hasta ahora y puede reducir significativamente la enfermedad si se mantienen eficazmente las medidas preventivas.

La vacuna ha sido obtenida por un equipo liderado por Pedro Alonso, catedrático de la Universidad de Barcelona, y constituido principalmente por miembros de dicha universidad y el Centro de Investigación de Manhiça en Mozambique. Éste es sufragado por fondos españoles y es un ejemplo de cómo una cooperación es eficaz y beneficiosa. España hace cosas de las cuales debemos estar orgullosos y por ello debemos apremiar para que los medios económicos dirigidos a dicho centro permitan seguir investigando para perfeccionar la vacuna y que Mozambique, en el Tercer Mundo, tenga un centro de investigación prestigioso.

Profesor emérito de la USC